Grandes obras nacionales | Reconociendo a nuestra Arquitectura
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DÉCADA DEL 40
EDIFICIO SEDE DE ANCAP
Cuando el año pasado seleccionamos el edificio sede de ANCAP como el más representativo de la década de los años 40, con motivo de la muestra que recordó los noventa años de SAU, no imaginábamos que tanto el proyectista como su obra iban a ser tan bien recordados por estos días.
Varias publicaciones, exposiciones, artículos de prensa y espacios en los medios han puesto al Arq. Rafael Lorente Escudero en la consideración pública.
En el caso particular de la Sede central de ANCAP, Lorente como técnico de la oficina de arquitectura del organismo, concibió este singular proyecto a través de un volumen que se apropia adecuadamente de la manzana triangular en la que se ubica, haciendo el acceso principal en su proa.
El edificio queda bien integrado al conjunto monumental de las construcciones de la Avenida del Libertador, mediante su estudiada resolución exterior que utiliza la estructura tripartita de basamento, desarrollo y coronamiento.
Su imagen contundente y austera, representa convenientemente el espíritu de ese momento histórico del país, en el que la idea de progreso estaba fuertemente asociada al rol del Estado y las empresas públicas, entre las que ANCAP se destaca como su mayor exponente.
Su interior es igualmente interesante, destacándose la espacialidad del gran hall de múltiples niveles y la resolución de los detalles y terminaciones.
Esta década próspera del Uruguay, se caracterizó por una importante producción arquitectónica del Estado, que materializó su huella en la ciudad a través de un valioso patrimonio construido, siendo esta obra uno de sus mayores exponentes. 
DÉCADA DEL 50
EDIFICIO “EL PILAR”
Desde el pasado Boletín de NOV/DIC 2004 iniciamos una serie de artículos con el objetivo de recordar y reconocer algunos ejemplos significativos de la arquitectura de nuestro país.
Coincidiendo con el premio que recientemente le otorgó al Arq. Luis García Pardo la Federación Panamericana de Asociaciones de Arquitectos (FPAA), a propuesta de la Comisión Directiva de la SAU, dedicamos este Número al edificio “El Pilar”.
“El Pilar” es el edificio de viviendas en propiedad horizontal que se ubica en el reducido predio - proa de Bvr. España, Av. Brasil y la Rambla.
La audacia y originalidad demostrada tanto en su resolución estructural como en el tratamiento de “piel de vidrio” de las superficies de fachada hacen que este edificio mantenga su total vigencia a casi cincuenta años de haberse construido.
El sistema estructural utilizó un único pilar cilíndrico, que sirve de sustento a las grandes ménsulas desde las que cuelgan los tensores que sostienen los bordes de las losas de los entrepisos. De este modo se liberó de apoyos a los diferentes niveles, logrando el máximo aprovechamiento del área edificada.
Con el vidrio como envolvente exterior del volumen, se “desmaterializaron” los muros logrando que por transparencia total los espacios interiores estén más próximos a la playa y al paseo de la Rambla.
En “El Pilar” sus autores investigaron y experimentaron las posibilidades expresivas y constructivas de los materiales empleados, haciendo de este edificio un genuino ejemplo de arquitectura moderna. 
DÉCADA DEL 60
BANCO DE PREVISIÓN SOCIAL
El Plan Director de Montevideo de los años 50 se proponía la creación de un centro cívico en la zona del actual cruce de las Avenidas 18 de Julio y Daniel Fernández Crespo. No es coincidencia por lo tanto que por entonces se hayan realizado dos importantes concursos de anteproyectos para ese lugar, las sedes del BHU y BPS.
En este último caso, se le destinó una manzana completa, que los arquitectos ganadores del concurso ocuparon hábilmente mediante una composición de dos volúmenes, uno bajo que ocupa la mayor superficie del predio y el otro de varios pisos ubicado sobre Colonia, con el que se refuerza la linealidad de la calle.
Los proyectistas demostraron su preocupación por integrar el edificio a la ciudad disponiendo plazoletas en tres de las esquinas (una sobreelevada en Arenal Grande y Colonia, otra excavada en Fernandez Crespo y Colonia y la tercera ubicada a nivel de calle en Haedo y Fernández Crespo). A las mismas se les incorporaron distintas especies vegetales, equipamiento e incluso alguna pieza escultórica.
Este aporte al espacio público resultó uno de los valores más destacados en la propuesta, por su enriquecimiento al proyecto y a ese sector de la ciudad. Algunas de estas “plazas” están siendo reacondicionadas actualmente, por lo que sería una buena oportunidad devolverlas al uso público, ya que cuando se las cerró para ubicar parte de los equipos mecánicos del edificio, se desnaturalizó penosamente la idea original.
Al igual que en otras obras de estos arquitectos, se destaca la calidad de los espacios interiores y el estudiado nivel de los detalles constructivos.
Por todo ello este singular edificio se constituye en uno de los proyectos más interesantes de esa década, por lo que lo incorporamos a la serie de obras con las venimos reconociendo a nuestra arquitectura nacional. 1 | 2 | 3
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