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En el marco de la exposición 100 años del Art Decó, la Fundación BROU recibe el sábado 3 y el domingo 4 de octubre una propuesta pensada para niñas y niños. La actividad se realiza junto al proyecto educativo Pequeños Arquitectos.
Hay una manera de recorrer la ciudad que no necesita manuales ni definiciones. Es la de quien se detiene frente a una fachada y descubre que una línea se repite, que una forma se escalona o que un ornamento parece pedir que lo dibujen. Esa curiosidad es el punto de partida de Art Decó para niñas/os, la actividad que se suma a la programación del Día del Patrimonio con el objetivo de acercar este estilo, presente en nuestra arquitectura, al público infantil.
La propuesta se desarrolla junto a Pequeños Arquitectos, una iniciativa educativa creada y dirigida por la arquitecta Surileidis Cuevas. El taller usa el arte y la arquitectura para que niñas y niños desarrollen su imaginación, ganen confianza y aprendan a expresar sus ideas. «A lo largo de mi carrera he comprobado que la arquitectura va mucho más allá de construir edificios: enseña a observar, imaginar, resolver problemas y transformar ideas en proyectos», sostiene su directora.
En los últimos meses, el taller dedicó su trabajo justamente al Art Decó. A través del dibujo, la pintura y distintas técnicas plásticas, los participantes aprendieron a reconocer los rasgos del estilo. También observaron edificios emblemáticos y reinterpretaron sus formas, geometrías y ornamentaciones desde su propia mirada. Esa experiencia es la que ahora se abre a nuevas familias.
Durante las dos jornadas del Día del Patrimonio habrá charlas y recorridos para niñas y niños a las 11:00, 13:00, 15:00 y 17:00 horas. Son una invitación a descubrir, en el marco de la muestra, cómo el Art Decó cambió la ciudad hace un siglo y cómo puede seguir despertando preguntas hoy.
La arquitectura, como plantea el proyecto, reúne muchas disciplinas: arte, diseño, geometría, matemática, pensamiento espacial, trabajo colaborativo. Cuando se presenta a edades tempranas, es también una forma de construir pertenencia. Quien aprende a mirar un edificio aprende a valorarlo, y quien lo valora empieza a cuidarlo.
Con esta propuesta, la Sociedad de Arquitectos del Uruguay celebra el centenario del Art Déco y reafirma su compromiso de llevar la arquitectura y el patrimonio a toda la comunidad, empezando por sus integrantes más jóvenes.
Art Déco para niñas/os
📅 Sábado 3 y domingo 4 de octubre, de 10:00 a 18:00
🕐 Charlas y recorridos para niñas y niños: 11:00, 13:00, 15:00 y 17:00
📍 Fundación BROU – Zabala 1520
Todo patrimonio fue, alguna vez, arquitectura contemporánea. Pensar qué estamos proyectando y construyendo hoy es también preguntarnos qué arquitectura dejaremos como legado.
En el marco de la Semana de la Arquitectura en Uruguay (SARQ) 2026, la Sociedad de Arquitectos del Uruguay puso en valor la producción arquitectónica actual a través de las Mesas de Presentación de Trabajos Profesionales, realizadas en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU-Udelar), la Universidad Católica del Uruguay y la Universidad ORT Uruguay.
Cerca de treinta trabajos dieron cuenta de la diversidad de la práctica contemporánea: intervención sobre el patrimonio, vivienda y espacio público, accesibilidad, sostenibilidad, nuevas tecnologías e inteligencia artificial, gestión y nuevas modalidades de ejercicio profesional.
Más que exhibir obras terminadas, las mesas buscaron compartir procesos, preguntas y metodologías, además de distintas formas de abordar la disciplina, y generaron un intercambio entre profesionales, estudiantes y público en general.
Con esta nota iniciamos un ciclo dedicado a los trabajos que participaron de estas jornadas. De la mano de los relatores de las mesas, los arquitectos Lucas Mateo, Federico Colom y María Eugenia Puppo, recorreremos las propuestas presentadas y recuperaremos las principales ideas, reflexiones y debates que surgieron en cada encuentro.
Es una forma de seguir poniendo en circulación la arquitectura que hoy se hace y se piensa, y de empezar a reconocer, al mismo tiempo, el patrimonio que estamos construyendo para el futuro.
El cine fue uno de los escenarios privilegiados donde el Art Déco imaginó la modernidad. A propósito del ciclo que Cinemateca dedica a este movimiento en el marco de la Semana de la Arquitectura organizada por SAU, esta serie de tres entregas recorre algunas de sus manifestaciones en el cine, con especial atención a las escenografías: espacios geométricos, arquitecturas fantásticas, interiores sofisticados y ciudades futuristas que convirtieron la pantalla en un verdadero laboratorio visual de la modernidad.
ESCENIFICAR LA MODERNIDAD: ART DÉCO Y CINE (parte 3)
Art Déco: persistencias y relecturas en el cine
La presencia del Art Déco en el cine no desapareció con el agotamiento de su período histórico. Por el contrario, sus formas continuaron siendo utilizadas durante las décadas posteriores como un repertorio visual asociado con la modernidad, la sofisticación, la monumentalidad y el poder. En este proceso se produjo una transformación significativa: el Art Déco dejó progresivamente de funcionar como representación directa de la contemporaneidad para convertirse en una referencia histórica susceptible de ser reinterpretada.
El salto hacia películas como Star Wars y Batman permite observar esta persistencia más allá de los años veinte y treinta. En estas producciones, determinados recursos formales y simbólicos vinculados al Art Déco son recuperados para construir imágenes del futuro, del pasado, de la ciudad, del poder y de la sofisticación. No se trata, por tanto, de una continuidad estilística estricta, sino de relecturas, apropiaciones y persistencias de un lenguaje que aparece combinado con otras tradiciones visuales, entre ellas el expresionismo, el futurismo, el modernismo, el film noir y el raygun gothic(estilo visual y arquitectónico que, aplicado a entornos de ciencia ficción retrofuturistas).
Esta recuperación implica, además, un cambio en el significado de algunos de sus componentes. Frente al imaginario de las décadas de 1920 y 1930, en el que la tecnología podía representar la promesa de un mundo moderno, eficiente y mejor, las producciones posteriores pueden presentar esa misma tecnología de manera ambivalente: como expresión de poder, control, amenaza o distopía. De este modo, la geometría, la monumentalidad, la estilización y la asociación entre diseño y tecnología dejan de ser exclusivamente signos de progreso para adquirir nuevos significados dentro de contextos narrativos y estéticos diferentes.
Star Wars: relectura del Art Déco en la arquitectura del poder
Desde Star Wars (1977), y con particular desarrollo en producciones posteriores de la saga, pueden reconocerse determinados recursos formales y simbólicos asociados al Art Déco, particularmente el uso de la geometría, la simetría, la repetición modular y la monumentalidad. Estos elementos son incorporados a una estética cinematográfica más amplia, en la que confluyen referencias procedentes del futurismo, la arquitectura monumental, el diseño industrial, la ciencia ficción y diversas tradiciones visuales del siglo XX.
La relación resulta especialmente visible en algunos de los espacios vinculados al Imperio y, en producciones posteriores, en Coruscant, una de las ciudades-planeta fundamentales de la saga.
Se trata de un mundo completamente urbanizado, cuya superficie está ocupada por una inmensa estructura metropolitana desarrollada en múltiples niveles, en la que la presencia de la naturaleza queda desplazada por la infraestructura urbana. Su concepción visual puede vincularse con Nueva York y, especialmente, con el skyline de Manhattan, donde edificios como el Empire State Building y el Chrysler Buildingconstituyen referencias significativas. Una diferencia fundamental radica en que, en Coruscant, la ciudad se desarrolla verticalmente y la calle tradicional es sustituida por un sistema tridimensional de circulación y superposición edilicia.
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3.a – Coruscant, Star Wars (arriba). 3.b – Nueva York, 2022 (abajo)
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El paisaje urbano de la ciudad-planeta retoma rasgos característicos de la gran metrópolis moderna (concentración edilicia, verticalidad y monumentalidad de los rascacielos) y los lleva a una escala extrema. Si Manhattan convirtió al rascacielos en uno de los símbolos de la modernidad, Coruscant transforma esa lógica en una ciudad planetaria desarrollada en miles de niveles y recorrida por redes de circulación aérea.
Las formas escalonadas, las líneas verticales y la geometría propias de determinadas expresiones del Art Déco, junto con las superficies aerodinámicas y metálicas asociadas al Streamline, son reinterpretadas como atributos de una ciudad futura y adquieren una nueva dimensión. Coruscant no representa una ruptura absoluta con la ciudad moderna, sino la radicalización de algunas de sus tendencias: más altura, mayor densidad, mayor velocidad y una integración cada vez más estrecha entre arquitectura, tecnología e infraestructura.
Existe además una dimensión simbólica. En Nueva York el rascacielos se convirtió en representación del poder económico y de la modernidad; en Coruscant, en cambio, setransforma en imagen del poder político, tecnológico e imperial. Los sectores superiores y monumentales se asocian con las instituciones de gobierno, mientras que los niveles inferiores aparecen como espacios marginales y conflictivos. La verticalidad arquitectónica se convierte así en una metáfora de la estratificación social.
Coruscant no reproduce literalmente el Art Déco, pero recupera algunos de sus principios visuales y los proyecta hacia el futuro. La verticalidad, la geometría, las formas escalonadas y la regularidad compositiva adquieren una función que trasciende lo decorativo. El orden espacial se convierte en expresión visual del orden político: la arquitectura imperial no solo alberga el poder, sino que contribuye a representarlo. La monumentalidad y la repetición formal transmiten ideas de permanencia, jerarquía y control.
Esta resignificación resulta particularmente significativa en relación con el imaginario tecnológico del Art Déco. Dentro de una parte importante del imaginario moderno de las décadas de 1920 y 1930, la geometría, la máquina y los nuevos materiales se asociaron con ideas de progreso y transformación de la vida cotidiana. En Star Wars, en cambio, esos mismos recursos pueden adquirir una dimensión opresiva: la tecnología deja de representar necesariamente la promesa de un mundo mejor y puede convertirse en instrumento de dominación, vigilancia y destrucción. La monumentalidad ya no expresa únicamente progreso, sino también autoridad y amenaza.
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3.c – Just Imagine (1930)
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3.d – Things to Come (1936)
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Esta transformación permite establecer un vínculo con películas anteriores como Just Imagine (1930) y Things to Come (1936), en las que la arquitectura geométrica y la tecnología fueron utilizadas para imaginar sociedades futuras. Mientras aquellas producciones construyeron buena parte de sus futuros imaginarios a partir de la confianza en la capacidad transformadora de la ciencia, la técnica y la planificación, Star Wars recupera algunos de esos códigos desde una perspectiva diferente: el futuro ya no aparece necesariamente como horizonte inequívoco de progreso, sino como un espacio donde la tecnología puede estar al servicio del control político y militar.
En 1977 habían transcurrido poco más de cincuenta años desde la Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industriales Modernas de París de 1925. El Art Déco ya constituía entonces un lenguaje históricamente distante, pero sus formas continuaban disponibles dentro de la cultura visual. Star Wars participa de esta persistencia no mediante una reconstrucción histórica del estilo, sino a través de la apropiación y combinación de determinados códigos formales con otras tradiciones estéticas. Su diseño visual es deliberadamente ecléctico y articula referencias al Art Déco con el futurismo, la arquitectura industrial, el modernismo y diversas imágenes procedentes de la historia de la arquitectura y de la ciencia ficción.
Más que una continuidad estilística, Star Wars evidencia la capacidad del Art Déco para sobrevivir como repertorio visual y simbólico. Sus principios de geometría, estilización y monumentalidad pueden desprenderse de su contexto histórico original y reutilizarse para construir nuevas representaciones de la ciudad, la tecnología y el poder.
Batman: el Art Déco como memoria de la ciudad moderna
Otro ejemplo particularmente significativo de la persistencia y resignificación del Art Déco puede observarse en Batman (1989), dirigida por Tim Burton. La ciudad de Gotham combina elementos procedentes del Art Déco con referencias al expresionismo, el film noir y la arquitectura industrial. La verticalidad de los edificios, la geometrización de las formas, la monumentalidad y el contraste entre superficies iluminadas y espacios sombríos construyen una metrópolis deliberadamente atemporal, en la que conviven distintas imágenes históricas de la ciudad moderna.
En esta representación, determinados recursos asociados al Art Déco adquieren una nueva carga simbólica. Durante las décadas de 1920 y 1930, una parte importante del imaginario moderno vinculó la geometría, la verticalidad, los rascacielos, los nuevos materiales y la monumentalidad con ideas de progreso, prosperidad, velocidad y transformación tecnológica. En Batman, estos recursos son recuperados dentro de un universo dominado por la oscuridad, la corrupción, la violencia y la decadencia. La monumentalidad conserva su asociación con la riqueza y el poder, pero deja de expresar necesariamente una visión optimista de la modernidad. Se configura así una suerte de modernidad envejecida, en la que el esplendor arquitectónico del pasado aparece atravesado por la crisis.
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3.e – Arte conceptual realizado por Anton Furst para Batman (Tim Burton, 1989)
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En su artículo La metrópolis sublime de Hugh Ferriss (N.º 2 de la revista Teatro Marítimo, marzo de 2012), David Rivera analiza las visiones urbanas propuestas por Ferriss en los años veinte y establece relaciones con distintas expresiones de cine futurista, desde Just Imagine (David Butler, 1930) hasta ejemplos como Blade Runner(Ridley Scott, 1982), Dune (David Lynch, 1984), Brazil (Terry Gilliam, 1985) y DarkCity (Alex Proyas, 1998). Las perspectivas de Ferriss, caracterizadas por la monumentalidad, la verticalidad, la geometrización y los volúmenes escalonados, participan de un imaginario visual estrechamente vinculado con la sensibilidad del Art Déco, especialmente con la representación de la gran metrópolis moderna como escenario de progreso, poder y transformación tecnológica. En ese mismo artículo se destaca el interés por el efecto psicológico de la arquitectura y los espacios, que actúan como poderosos agentes que influyen en los pensamientos, emociones y acciones de las personas que los habitan y recorren.
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3.f – The Majestic Hotel, Hugh Ferris (1930)
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Al abordar Batman de Tim Burton (1989), Rivera destaca las referencias al Art Déco y la influencia de Hugh Ferriss en el diseño de producción liderado por Anton Furst(ganador un Óscar por este trabajo) en la concreción de una “(…) atmósfera irreal y atemporal, en la que no resulta infrecuente la aparición de la tecnología futurista.”
Gotham City es concebida como una ciudad monumental y vertical, donde conviven rascacielos, fábricas, estaciones, espacios industriales, interiores lujosos y edificios caracterizados por formas geométricas. Esta heterogeneidad contribuye a construir una ciudad que no pertenece a un período histórico preciso. Más que reconstruir una determinada ciudad de las décadas de 1920 o 1930, Burton recupera fragmentos de distintas tradiciones visuales para producir una imagen condensada de la gran metrópolis moderna.
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3.g – Batman (Tim Burton, 1989)
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Esta operación resulta especialmente significativa porque el Art Déco funciona como una memoria visual de la ciudad moderna. Sus formas conservan la capacidad de evocar un pasado asociado con el lujo, la sofisticación, los grandes edificios y el optimismo tecnológico, pero, al ser trasladadas al universo de Gotham, quedan asociadas a una ciudad deteriorada y amenazante. El estilo conserva, por tanto, su capacidad para representar la modernidad, aunque esta ya no aparece como una promesa inequívoca de progreso, sino como una modernidad atravesada por sus propias contradicciones.
Esta operación alcanza una expresión todavía más sistemática en Batman: TheAnimated Series (1992-1995), donde Gotham adopta una estética que combina Art Déco, film noir y elementos futuristas. Automóviles y teléfonos de apariencia antigua conviven con tecnologías imaginarias, mientras que los edificios y espacios urbanos mantienen una marcada geometrización y monumentalidad. La combinación de elementos pertenecientes a diferentes momentos históricos produce una ciudad situada deliberadamente fuera de una cronología precisa.
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3.h – Batman: The Animated Series
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En este caso, el Art Déco deja de funcionar como representación de una época determinada para convertirse en un recurso capaz de construir una determinada idea de ciudad moderna. Su utilización permite recuperar simultáneamente la monumentalidad y el lujo asociados con el pasado y la percepción de una ciudad atravesada por la decadencia y la violencia. De este modo, sus formas se desprenden de su contexto histórico original y adquieren nuevos significados dentro de un universo narrativo en el que la memoria de la modernidad convive con su crisis.
Memoria de la modernidad
El recorrido realizado permite observar una transformación en la relación entre Art Déco y cine. Durante las décadas de 1920 y 1930, el lenguaje Art Déco participó de la representación contemporánea de la modernidad, asociado con la geometría, la velocidad, la tecnología, la monumentalidad y la transformación de la ciudad. En las producciones posteriores, esos recursos fueron progresivamente separados de su contexto histórico original para convertirse en un repertorio visual capaz de evocar el pasado, imaginar futuros y representar distintas concepciones del poder y de la ciudad.
Esta permanencia no depende de la reproducción fiel de un estilo histórico, sino de la capacidad de determinados recursos (la geometría, la simetría, la verticalidad, la monumentalidad, la estilización y su relación con la tecnología) para conservar una fuerte capacidad evocadora. Al combinarse con otras tradiciones, como el futurismo, el expresionismo, el film noir, la arquitectura industrial o la ciencia ficción, estos elementos adquieren nuevos significados de acuerdo con las necesidades narrativas y estéticas de cada producción.
En Star Wars, esta operación se manifiesta mediante la proyección hacia el futuro de algunos rasgos asociados con la gran metrópolis moderna. Coruscant lleva a una escala extrema la verticalidad, la concentración edilicia, la monumentalidad y la integración entre arquitectura, tecnología e infraestructura, convirtiéndolas en componentes de una representación del poder político y tecnológico. En Batman, en cambio, el Art Décofunciona fundamentalmente como memoria visual de la ciudad moderna: sus formas evocan el lujo, la sofisticación y el optimismo tecnológico de un pasado que, trasladado a Gotham, aparece atravesado por la oscuridad, la violencia y la decadencia.
Podemos establecer una diferencia fundamental. Mientras que en Star Wars esa memoria es proyectada hacia un futuro donde la tecnología puede representar poder y dominación, en Batman es desplazada hacia una ciudad ficticia donde el esplendor moderno aparece asociado con decadencia y crisis.
Las dos operaciones muestran que la permanencia del Art Déco en el cine no supone una continuidad estilística estricta. Se trata, más bien, de la persistencia de un conjunto de formas y asociaciones visuales que pueden ser apropiadas y resignificadas en contextos históricos y narrativos diferentes. El Art Déco deja así de ser únicamente el lenguaje visual de una época para convertirse en una forma de memoria de la modernidad y, al mismo tiempo, en un recurso para imaginar ciudades, futuros y estructuras de poder.
El cine constituye, en este sentido, un ámbito privilegiado para observar la transformación de ese imaginario: primero como expresión de una modernidad vivida como presente y, posteriormente, como repertorio visual recuperado desde la distancia histórica. Su permanencia no reside en la vigencia del estilo como lenguaje dominante, sino en la capacidad de sus formas para ser reconocidas, combinadas y resignificadas. El Art Déco deja así de ser únicamente el lenguaje visual de una época para convertirse en una de las formas mediante las cuales la cultura contemporánea continúa evocando, imaginando y reinterpretando la modernidad.
Texto escrito por: Arq. Daniel de León
La semana pasada, nuestro colectivo hizo llegar al señor intendente Felipe Algorta un manifiesto en el que sugerimos la realización de un concurso público de arquitectura para definir la intervención en el predio del ex Molino Caorsi, en la ciudad de Durazno. Dicho inmueble fue adquirido por el Gobierno Departamental tras un largo debate ciudadano. Consideramos que esta adquisición, junto a su declaración como monumento departamental —votada por unanimidad en la Junta Departamental—, representan los hechos más importantes en mucho tiempo respecto a este espacio ubicado junto al Parque del Bicentenario, en pleno tejido urbano de la ciudad.
Creemos fundamental el trabajo conjunto entre la Sociedad de Arquitectos del Uruguay (SAU), el apoyo institucional de las entidades educativas pertinentes, el Gobierno Departamental y la Comisión de Patrimonio. Sostenemos que el concurso arquitectónico es el más transparente e igualitario de los instrumentos para proyectar la ciudad; reivindica el valor de la arquitectura y consolida el rol del arquitecto como un actor clave en el desarrollo sostenible e identitario de los espacios urbanos de uso público.
Además, un concurso posibilitaría elegir entre decenas de propuestas presentadas por equipos de todo el país, en lugar de recibir una única idea como ocurre en un encargo directo, promoviendo la participación equitativa a todo nivel.
Un ícono histórico e industrial de la ciudad.
El Molino Caorsi es un histórico inmueble de Durazno que data de mediados del siglo XIX. Su estructura original consta de una planta baja destinada a la molienda, graneros y depósitos, además de un segundo piso diseñado como vivienda de su propietario. La sala de molienda se conserva en buen estado e incluye seis muelas de piedra originales, infraestructura hidráulica y amplios depósitos, así como construcciones industriales posteriores (como los silos para cereales). Aunque el edificio principal ha sufrido abandono y un deterioro parcial en sus cubiertas y fachadas, sigue siendo un emblema de nuestra ciudad al que todos miramos con cariño.
Próximos pasos
Nuestro objetivo es abrir el debate y posicionar el concurso arquitectónico como una herramienta efectiva. Aspiramos a trabajar codo a codo con el Gobierno Departamental, ofreciendo nuestro tiempo y experiencia profesional.
Durante esta semana seguiremos dando a conocer nuestra postura en los medios de comunicación locales e insistiremos en mantener las reuniones necesarias con las autoridades departamentales para avanzar en esta dirección.
(https://elacontecer.com.uy/sociedad/arquitectos-durazno-concurso-publico-molino-caorsi/)
Quienes caminaron en los últimos días por la intersección de las calles Juncal y 25 de Mayo habrán notado que el cielo de la Ciudad Vieja ya no es el mismo. Tras décadas de permanecer mutilado en su remate superior, el ex Palacio Pietracaprina volvió a recuperar su silueta icónica gracias al izaje e instalación de una cúpula contemporánea que busca rescatar la memoria arquitectónica del barrio.
El despliegue logístico y visual en pleno centro histórico atrajo la mirada de vecinos, transeúntes y amantes del patrimonio. La maniobra, que requirió el uso de maquinaria de gran porte para elevar la estructura metálica hasta la cima del edificio, marcó el momento cumbre del proyecto «Cúpula: El Palacio Perdido», una iniciativa impulsada por el arquitecto y artista Federico Lagomarsino junto con colectivos locales y el apoyo de la comunidad.
De la pérdida al rescate urbano
Proyectado originalmente a principios del siglo XX como residencia para la familia Pietracaprina, el edificio destacaba en la trama urbana por su impronta ecléctica y su remate ornamental. Sin embargo, con el paso de las décadas y las transformaciones del patrimonio montevideano, la cúpula original desapareció, dejando la esquina inconclusa en la retina de la ciudad.
El proyecto no pretendió realizar una réplica idéntica ni una restauración conservadora tradicional, sino proponer una reinterpretación artística contemporánea. La nueva estructura reitera el volumen y las proporciones históricas, pero dialoga con el presente mediante materiales ligeros y un diseño concebido para interactuar con la luz.
«No se trata solo de mirar hacia atrás con nostalgia, sino de activar la memoria urbana a través de intervenciones que vuelvan a dotar de significado y vida a nuestros espacios colectivos», señalaron desde el equipo promotor de la intervención.
Un faro nocturno para el casco antiguo
Durante las jornadas de montaje, el evento estuvo acompañado por diversas intervenciones culturales, charlas y encuentros callejeros que convocaron al vecindario. Uno de los mayores atractivos de la obra radica en su comportamiento al caer la tarde: la cúpula cuenta con un sistema de iluminación interna que la transforma en una escultura de luz, devolviendo a la esquina un hito visible desde distintos puntos del puerto y del casco antiguo.
Con este izaje, la Ciudad Vieja no solo suma una nueva postal fotográfica a sus calles, sino que reabre el debate sobre la recuperación del paisaje de techos montevideano y el valor del patrimonio vivo construido entre el arte, la arquitectura y la participación comunitaria.
Esperamos que este gesto sirva como un efecto “contagio” al resto de nuestro casco histórico y se sume a las intervenciones que se impulsan desde el gobierno departamental, el Municipio B y el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento territorial y así poner en valor nuestra Ciudad Vieja.
Desde la Sociedad de Arquitectos del Uruguay felicitamos a quienes participaron de este proyecto y celebramos su concreción.
Texto escrito por: Arq. Alberto Leira (Presidente de SAU)
SAU continúa ofreciendo propuestas de formación y actualización dirigidas a profesionales y estudiantes vinculados a la arquitectura y el territorio. En las próximos semanas se desarrollarán cuatro instancias que abordan distintas herramientas y conocimientos aplicables al ejercicio profesional: instalaciones sanitarias, construcción en madera y bioconstrucción, análisis del mercado inmobiliario en el contexto de la inteligencia artificial y la segunda edición del Ateneo sobre Patologías Constructivas.
Sanitaria para arquitectos
Una propuesta orientada a brindar herramientas para abordar las instalaciones sanitarias desde las primeras etapas de un proyecto.
El curso trabajará sobre cómo acercarse a un predio o una reforma desde el punto de vista de las instalaciones sanitarias, aportando herramientas técnicas para la resolución de proyectos y criterios para definir prioridades de diseño y elementos complementarios.
También busca proporcionar los conocimientos necesarios para que los profesionales puedan proyectar, dirigir e inspeccionar obras, integrando las instalaciones sanitarias de manera adecuada al proyecto arquitectónico.
Fecha de inicio: 28 de setiembre
Horario: 19:00 a 22:00 h
Inscripciones
Diseño y Construcción en Madera y Bioconstrucción
Este curso propone una introducción y actualización en tecnología de la construcción con madera, abordando sus múltiples sistemas constructivos y sus posibilidades de aplicación tanto en Uruguay como en el ámbito internacional.
La propuesta permitirá conocer el contexto actual del diseño y la construcción con madera y la bioconstrucción vinculados al hábitat sustentable, incorporando herramientas para la toma de decisiones durante el proyecto arquitectónico y la ejecución de obras.
También se abordarán experiencias recientes de arquitectura social en madera desarrolladas en MEVIR, incluyendo el proceso que permitió generar 260 soluciones habitacionales en madera entre 2021 y 2025.
A partir de estas experiencias, el curso promoverá la reflexión sobre las distintas alternativas de sistemas constructivos disponibles en el país, incluyendo técnicas de madera y sistemas mixtos en bioconstrucción. Además, se presentará una perspectiva actual y futura de la madera en la construcción, junto con el desarrollo de la Hoja de Ruta de la Arquitectura Social en Madera.
Fecha de inicio: 7 de octubre
Horario: 19:00 a 22:00 h
Inscripciones
Análisis Estadístico del Mercado Inmobiliario (AEMI) en la Era de la IA
Una conferencia de carácter expositivo e informativo que propone acercarse al análisis estadístico de grandes volúmenes de información vinculados al territorio y al mercado inmobiliario en el contexto de la inteligencia artificial.
La instancia abordará cómo se trabaja con datos y herramientas de análisis para comprender el mercado inmobiliario, incluyendo la identificación y definición del perfil de potenciales interesados.
A partir de fundamentos teóricos y experiencias prácticas, la conferencia funcionará como una guía orientativa para conocer los principales aspectos a considerar al momento de realizar un Análisis Estadístico del Mercado Inmobiliario (AEMI).
Fecha de inicio: 8 de octubre
Horario: 19:00 a 22:00 h
Inscripciones
Ateneo sobre Patologías Constructivas
La Comisión de Patologías de SAU realiza un llamado a la presentación de ponencias de cualquier escala que aborden la problemática de las patologías en la construcción según los siguientes ejes temáticos:
- Eje 1 — Velocidad constructiva, control de obra y afectaciones en el tejido consolidado.
- Eje 2 — Proyectos sin respaldo técnico.
- Eje 3 — Arquitectura industrializada y prefabricados: brecha entre la innovación y el marco regulatorio.
- Eje 4 — Vida útil, envejecimiento de materiales y falta de mantenimiento en construcciones existentes.
Cierre de la convocatoria de los extractos de las ponencias será el lunes 5 de octubre de 2026.
Comunicación de las ponencias seleccionadas lunes 19 de octubre de 2026.
Presentación de las ponencias en pdf, 2 de noviembre de 2026.
Accedé a la información completa
Una alianza con más de diez años de presencia en Uruguay, con más de 60.000 puertas suministradas en más de 500 obras.
Cada obra presenta condiciones particulares de uso, escala, diseño y presupuesto, por lo que la especificación de una puerta no se limita a la elección de un modelo o una terminación. La frecuencia de uso, las dimensiones y composición de la hoja, el sistema de marco, los herrajes, el nivel de terminación y las condiciones de instalación forman parte de una misma definición técnica, y condicionan tanto el funcionamiento de la abertura como su integración dentro del proyecto arquitectónico.
Frente a esta diversidad, Tramar y Famossul trabajan en conjunto para atender estas situaciones. La experiencia local de Tramar, con 35 años de trayectoria, se combina con la capacidad de desarrollo y fabricación de Famossul, empresa brasileña con más de 50 años especializada en puertas y componentes.
Como resultado de esta experiencia, disponemos de una gama de líneas con distintos niveles de resolución, capaces de adaptarse a diferentes programas y exigencias: desde vivienda de interés social y residencial hasta oficinas, hoteles, hospitales y desarrollos corporativos.
Línea Famossul

Línea Smart responde a obras donde la optimización de recursos es una variable central, especialmente en puertas interiores de viviendas de interés social.
Línea Premium se caracteriza por su versatilidad y amplitud de aplicación, tanto en proyectos residenciales como corporativos.
Línea Premium Plus incorpora buñas y pantografiados como recursos de diseño sobre la hoja. Se ofrece en color blanco y concentra su diferenciación en el mecanizado y la composición formal del frente.
Línea Super Premium eleva el nivel de acabado respecto a Premium mediante una mayor carga de pintura, logrando una superficie más lisa, uniforme y de textura aterciopelada.
Línea Vanguard amplía las posibilidades de color y terminación, permitiendo integrar la puerta al lenguaje material del ambiente o darle una presencia más marcada dentro de la composición arquitectónica.
Línea Laqueatto, en sus tres versiones, representa el máximo nivel de terminación y personalización dentro de la gama Famossul. Sus acabados en laca y sus amplias posibilidades de desarrollo permiten crear modelos con identidad propia, capaces de integrarse al espacio con sofisticación y carácter.
De la especificación a la ejecución
La amplitud de las líneas Famossul permite responder a distintos niveles de exigencia, desde soluciones funcionales y racionalizadas hasta puertas de alto nivel de terminación y personalización.
En Uruguay, Tramar complementa esta capacidad con asesoramiento, suministro y seguimiento durante la obra, coordinando las entregas y acompañando el proceso de colocación para favorecer una correcta ejecución.
Datos de contacto:
Blandengues 1600 Tel: 2200 2432 Cel: 095682986
Camino Maldonado 6869 Tel: 2513 0185 Cel: 095 017 245
Redes: Tramar_herrajes
El cine fue uno de los escenarios privilegiados donde el Art Déco imaginó la modernidad. A propósito del ciclo que Cinemateca dedica a este movimiento en el marco de la Semana de la Arquitectura organizada por SAU, esta serie de tres entregas recorre algunas de sus manifestaciones en el cine, con especial atención a las escenografías: espacios geométricos, arquitecturas fantásticas, interiores sofisticados y ciudades futuristas que convirtieron la pantalla en un verdadero laboratorio visual de la modernidad.
ESCENIFICAR LA MODERNIDAD: ART DÉCO Y CINE (parte 2)
El cine como difusión de una imagen de modernidad
Las películas producidas en Hollywood contribuyeron a construir y difundir una determinada imagen de la vida moderna, asociada a las grandes ciudades, los rascacielos, los automóviles, los hoteles, los clubes nocturnos, los transatlánticos y los nuevos espacios comerciales. Muchos de estos escenarios incorporaron recursos próximos al Art Déco, convirtiendo la pantalla en un medio privilegiado para representar y difundir los valores, aspiraciones y formas de vida asociados a la modernidad urbana.

2 – King Kong (1933)
Esta afinidad se manifestó en la incorporación de recursos formales propios del Art Déco (geometría, simetría, estilización, repetición y monumentalidad) asociados a un imaginario más amplio de velocidad, tecnología y progreso. La capacidad de difusión internacional del cine permitió, además, multiplicar estos códigos estéticos ante públicos muy diversos. La propia arquitectura de las salas cinematográficas participó de este proceso mediante fachadas monumentales, marquesinas luminosas, iluminación eléctrica, tipografías geométricas e interiores elaborados. El Art Déco comenzaba así a trascender la decoración para integrarse en una experiencia en la que arquitectura, diseño, tecnología, espectáculo e imagen construían conjuntamente una nueva idea de modernidad.
Del imaginario futurista al lenguaje cinematográfico
Metropolis (1927), de Fritz Lang, no constituye un ejemplo de Art Déco en sentido estricto, pero resulta fundamental como antecedente del imaginario cinematográfico de la metrópolis moderna que, pocos años después, sería asociado también con el lenguaje déco. Su arquitectura imaginaria combina expresionismo, futurismo y referencias de la arquitectura contemporánea con recursos que posteriormente se asociarían al estilo: monumentalidad, geometría, verticalidad y fascinación por las máquinas, junto con una ciudad moderna concebida simultáneamente como utopía y distopía. La Nueva Torre de Babel, diseñada por el equipo de escenografía de la película, muestra cómo el cine reelaboraba las búsquedas de la arquitectura contemporánea para construir un imaginario urbano tecnológico y monumental. Su relación con la arquitectura expresionista y con los proyectos de rascacielos desarrollados en Alemania durante los años veinte permite situar a Metropolis en el contexto de las transformaciones de la arquitectura moderna.

2.a – Calle comercial principal en Metrópolis de Fritz Lang (UFA, 1927).
Por ser una de las películas seleccionadas por Cinemateca para el ciclo Cine y Art Déco resulta interesante transcribir una parte de la reseña: “Las fachadas verticales, las líneas paralelas limpias y las simetrías opresivas son el sello distintivo del estilo. Los despachos de la élite (como el del magnate Jon Fredersen) muestran un patrón meticuloso en suelos y paredes, combinando el gigantismo arquitectónico con lámparas y accesorios geométricos de la época. María, el robot de la película, es quizás una de las esculturas de corte Art Déco más memorables de la historia: formas aerodinámicas, acabados metálicos y contornos estilizados que ensalzan la tecnología de producción masiva.” (https://cinemateca.org.uy/ciclos/884)
A fines de los años veinte, cuando el Art Déco alcanzaba plena expansión, estas referencias comenzaron a incorporarse de manera más directa a las escenografías. The Magnificent Flirt (1928) introduce una estética moderna vinculada con la sofisticación, mientras Our Dancing Daughters (1928), con interiores diseñados por Cedric Gibbons, relaciona el estilo con la juventud, el ocio y las nuevas formas de sociabilidad urbana. En Gentlemen Prefer Blondes (1928), el Art Déco se asocia además con el lujo, la moda, el consumo y la vida urbana. Estas películas muestran cómo determinados recursos visuales asociados al Art Déco podían integrarse en la representación cinematográfica de diferentes aspectos de la vida moderna: la sofisticación, la juventud, el ocio, la moda, el consumo y la sociabilidad urbana.

2.b – The Magnificent Flirt (1928) 2.c – Our Dancing Daughters (1928)
En The Wonder of Women (1929), esta incorporación se vuelve más sistemática. Escaleras, barandas, lámparas, puertas, columnas y mobiliario articulan líneas rectas, diagonales y curvas en una composición unitaria. La escenografía puede condensar, en un mismo ambiente, elementos que en la arquitectura construida responden a distintas escalas y funciones. El Art Déco comienza de este modo a funcionar como un lenguaje visual cinematográfico, diseñado para producir una imagen coherente.

2.d – Gentlemen Prefer Blondes (1928). 2.e – The Wonder of Women (1929)
En The Kiss (1929), dirigida por Jacques Feyder, los interiores diseñados por Cedric Gibbons profundizan esta tendencia. Geometría, simetría, superficies brillantes, espejos, luminarias y mobiliario depurado construyen un universo de lujo y modernidad. Los espacios privados de la protagonista funcionan como extensiones de su identidad, integrando cuerpo, vestuario, mobiliario y arquitectura en una misma construcción visual. El Art Déco funciona como un recurso para representar el cosmopolitismo, la sofisticación y nuevas formas de vida.

2.f – Our Modern Maidens (1929)
Esta relación entre estilo y transformación social se hace todavía más evidente en Our Modern Maidens (1929). Aquí el Art Déco deja de limitarse al espacio interior y se integra con vestuario, fiestas, objetos y comportamientos, convirtiéndose en expresión visual de la mujer moderna y de las nuevas formas de sociabilidad.
De la vida moderna al futuro
Con Just Imagine (1930), dirigida por David Butler, el Art Déco deja de asociarse exclusivamente con la representación del presente para proyectarse hacia el futuro. La película imagina un Nueva York de 1980 mediante una enorme maqueta que reúne rascacielos, puentes, vías elevadas, calles peatonales, vehículos aéreos y grandes estructuras de comunicación. Verticalidad, geometría, iluminación artificial y tecnología configuran un paisaje urbano en el que confluyen recursos del Art Déco, imaginarios futuristas y referencias a propuestas urbanísticas desarrolladas por Harvey Wiley Corbett, Hugh Ferriss y Raymond Mathewson Hood.
En contraste con Metropolis, donde la ciudad futura adquiere una dimensión monumental, industrial y distópica, Just Imagine presenta la modernidad desde una perspectiva más vinculada al optimismo tecnológico y a la transformación de la ciudad estadounidense. El futuro no aparece solamente como una ciudad imaginaria, sino como una prolongación de las formas arquitectónicas y urbanas que en ese momento pertenecían al presente.
Esta relación ha sido analizada por Lucía Alonso en su artículo “Nueva York entre el pasado y el futuro”, publicado en el número 6 de la revista Teatro Marítimo (diciembre de 2017), donde señala las numerosas analogías entre la maqueta cinematográfica y las corrientes de pensamiento urbano de la época.

2.g – Just Imagine (1930). 2.h – Futurama, Norman Bel Geddes (1939)
Futurama, la célebre instalación diseñada por Norman Bel Geddes para el pabellón de General Motors en la Feria Mundial de Nueva York de 1939, permite observar una transformación de este imaginario. Si Just Imagine conserva una combinación de referencias déco, futuristas y arquitectónicas propias del período de entreguerras, Futurama desplaza progresivamente el énfasis hacia el diseño industrial, el streamline y una concepción más racionalizada y dinámica de la ciudad. El interés se concentra ahora en la movilidad, las infraestructuras y la capacidad de la tecnología para reorganizar el territorio urbano. Ambas propuestas comparten, sin embargo, una preocupación característica de la época: imaginar cómo los avances tecnológicos podían transformar la ciudad y anticipar sus formas futuras.

2.i –The Divorcee (1930) 2.j – Platinum Blonde (1931)
En The Divorcee (1930), el proceso adopta otra dirección. Los interiores diseñados por Cedric Gibbons trasladan la modernidad al ámbito doméstico mediante superficies lisas y brillantes, mobiliario estilizado y composiciones geométricas. El espacio moderno acompaña aquí la transformación de las costumbres y la representación de una mujer independiente. Platinum Blonde (1931) amplía esta presencia hacia los interiores cotidianos y la cultura visual de masas, mostrando cómo sus recursos visuales podían trasladarse también a espacios domésticos y cotidianos dentro de la representación cinematográfica.

2.k – Grand Hotel, 1932
En Grand Hotel (1932), película que también integró la selección realizada por Cinemateca para el ciclo Cine y Art Déco, la escenografía de Cedric Gibbons lleva esta evolución hacia los grandes espacios colectivos. El vestíbulo, con sus superficies brillantes, formas circulares, puertas giratorias y diferentes niveles, representa lujo y cosmopolitismo, pero además organiza el movimiento de los personajes y permite articular las distintas historias. La arquitectura deja así de ser un fondo para adquirir una función narrativa.
La reseña de Cinemateca caracteriza el decorado de Grand Hotel como uno de los ejemplos culminantes del “Hollywood Déco” y destaca especialmente el vestíbulo circular, el suelo ajedrezado, las superficies cromadas, los espejos y las lámparas como recursos destinados a transmitir sofisticación, dinero y modernidad. (https://cinemateca.org.uy/ciclos/884)
La ciudad, el poder y la inquietud
En King Kong (1933), determinados recursos asociados al Art Déco alcanzan la escala monumental de la metrópolis. La verticalidad del paisaje urbano de Nueva York, simbólicamente representada por el Empire State Building, recientemente inaugurado, convierte al rascacielos en símbolo del desarrollo tecnológico y de la capacidad de transformación de la ciudad. La ascensión de Kong transforma al edificio en escenario del enfrentamiento entre naturaleza y modernidad, asociando el Art Déco no solamente con el lujo, sino también con la monumentalidad y el poder de la ciudad vertical.

2.l – The black cat (1934)
En The Black Cat (1934), dirigida por Edgar G. Ulmer, ese mismo lenguaje adquiere un significado opuesto. La propia Cinemateca, al reseñar esta tercera película seleccionada para el ciclo Cine y Art Déco, señala la influencia conjunta de la Bauhaus y el Art Déco en una ambientación caracterizada por escaleras en espiral, bóvedas, superficies geométricas y espacios deliberadamente asépticos. La modernidad deja así de representar únicamente progreso y sofisticación para expresar frialdad, mecanización y amenaza. La referencia arquitectónica resulta explícita en la caracterización de la mansión del villano Hjalmar Poelzig, cuyo nombre homenajea al arquitecto expresionista Hans Poelzig: “En lugar de un castillo húmedo, medieval y lleno de telarañas, la mansión del villano Hjalmar Poelzig […] está construida sobre las ruinas de una fortaleza militar con un diseño vanguardista y aséptico”. (https://cinemateca.org.uy/ciclos/884)
La asociación al nombre Poelzig introduce una referencia arquitectónica dentro de una escenografía que combina distintas vanguardias y lenguajes modernos.
El Art Déco demuestra así su capacidad para invertir sus significados y convertirse en un lenguaje de inquietud y deshumanización. Cinemateca considera la película “una de las culminaciones del cine de terror de la Universal de los años treinta” y destaca sus “líneas duras y angulares”, los bloques de vidrio que filtran la luz en patrones geométricos y las escaleras flotantes y curvilíneas, elementos que contribuyen a construir un universo de “minimalismo frío”. Los laboratorios, las habitaciones y hasta los altares satánicos adoptan una geometría rigurosa que refuerza la asociación entre modernidad, racionalidad y amenaza. (https://cinemateca.org.uy/ciclos/884)

2.m – Things to Come (1936)
Finalmente, Things to Come (1936), basada en H. G. Wells y dirigida por William Cameron Menzies, proyecta esta evolución hacia una síntesis entre arquitectura, tecnología y futuro. La ciudad de Everytown combina grandes volúmenes geométricos, superficies lisas, estructuras escalonadas, simetrías y elementos metálicos con referencias al futurismo, el racionalismo y el diseño industrial. Las formas modernas ya no representan solamente el presente ni un futuro tecnológico: se convierten en instrumentos para imaginar una transformación integral de la sociedad.
Una evolución del lenguaje visual
El recorrido permite observar, más que una evolución lineal, una progresiva ampliación de las funciones que los recursos asociados al Art Déco podían desempeñar dentro del lenguaje cinematográfico.
En The Magnificent Flirt, Our Dancing Daughters y Gentlemen Prefer Blondes (1928), el Art Déco aparece vinculado principalmente con la moda, la juventud, el lujo, el ocio y la vida urbana. En The Wonder of Women, The Kiss y Our Modern Maidens (1929), se convierte en un lenguaje espacial más integrado, capaz de relacionar arquitectura, decoración, vestuario y personajes.
Con Just Imagine y The Divorcee (1930), el lenguaje se proyecta simultáneamente hacia el futuro y hacia las transformaciones de la vida cotidiana; Platinum Blonde (1931) y Grand Hotel (1932) amplían su presencia a los espacios domésticos y colectivos, incorporando además una dimensión narrativa.
En King Kong (1933), el lenguaje se desplaza hacia la escala monumental de la metrópolis; en The Black Cat (1934), la geometría moderna puede expresar amenaza y deshumanización; y en Things to Come (1936), las formas modernas alcanzan una dimensión utópica y futurista.
Más que una simple reproducción del estilo, este recorrido permite entender el cine como un espacio de apropiación y transformación del Art Déco. Sus recursos podían funcionar como signos de moda y de vida moderna, pero también como lenguaje espacial, arquitectónico, tecnológico y simbólico capaz de representar el lujo y el consumo, la emancipación femenina, la ciudad vertical, el progreso tecnológico, el futuro, la inquietud y la utopía.
Su particular eficacia cinematográfica residió en la posibilidad de reunir arquitectura, diseño, moda, espectáculo y tecnología dentro de una misma puesta en escena, transformando esos elementos en signos visibles de la experiencia moderna y difundiendo masivamente una determinada imagen de la modernidad.
Texto escrito por: Arq. Daniel de León
La Sociedad de Arquitectos del Uruguay continúa ampliando su propuesta de formación con nuevos cursos orientados a incorporar herramientas y actualizar conocimientos para el ejercicio profesional.
En las próximas semanas se desarrollarán tres propuestas:
Tasación de Bienes Inmuebles Urbanos – 2.ª edición, a cargo del Arq. Jorge de Vita.
Una formación centrada en los fundamentos y procedimientos para la valuación de inmuebles urbanos, incluyendo aspectos jurídicos, normativos y económicos, así como herramientas para la caracterización urbana de inmuebles y la revisión de valores catastrales.
Comienzo: 15 de setiembre
Horarios: 18:30h a 21:30h
Inscripciones
PATOLOGÍAS ESTRUCTURALES 2: Casos Comunes y Casos Patrimoniales, a cargo del Arq. Ramiro Chaer.
Una propuesta práctica e interactiva para desarrollar criterios de observación, diagnóstico e intervención frente a patologías estructurales, tanto en construcciones comunes como en bienes de valor patrimonial. No es requisito haber realizado la primera edición del curso.
Comienzo: 22 de setiembre
Horarios: 19:00h a 22:00h
Inscripciones
Gestión Integral de Proyectos Contra Incendios – 2.ª edición, con los arquitectos Enrique Batalla y Federico Román.
El curso aborda el proceso completo de gestión de proyectos contra incendios, desde el contacto inicial con el cliente hasta la certificación de las instalaciones, de acuerdo con la normativa vigente e incorporando ejercicios prácticos y herramientas para la gestión de trámites en el sistema APIA.
Comienzo: 26 de setiembre y 3 de octubre
Horarios: 9:00h a 17:00h
Inscripciones
Las propuestas están dirigidas a arquitectos, arquitectas y otros profesionales, técnicos y estudiantes vinculados a cada área, y buscan aportar herramientas de aplicación directa a situaciones concretas del ejercicio profesional.
Consultá los programas completos, fechas e información de inscripción acá.
En Laguna del Sauce existe un entorno donde la arquitectura no se impone sobre el paisaje, sino que busca integrarse a él. El Club del Lago Golf & Tenis Resort se encuentra rodeado de amplias áreas verdes, vegetación consolidada y vistas abiertas hacia la laguna y el campo de golf, conformando un escenario en el que naturaleza, diseño y hospitalidad conviven en equilibrio.
El valor del lugar trasciende sus construcciones. Está presente en la escala de sus espacios, en el diálogo entre las edificaciones y la topografía, en sus recorridos exteriores y en la continuidad visual que conecta las habitaciones, los jardines, las instalaciones deportivas y el horizonte natural de Laguna del Sauce.
El hotel cuenta con 75 habitaciones de 55 metros cuadrados, todas con terraza y vistas hacia el parque, la laguna o el campo de golf. Esta configuración permite que el paisaje forme parte de la experiencia cotidiana del huésped y no sea simplemente un marco contemplativo. La luz natural, las visuales abiertas y el contacto con el exterior constituyen elementos centrales de la estadía.
Dentro de este entorno se encuentra La Augusta, campo de golf de 18 hoyos, par 73. Su trazado acompaña las características naturales del terreno y aporta una dimensión paisajística que va más allá de la práctica deportiva. Recorrerlo permite descubrir distintas perspectivas, desniveles, áreas arboladas y espacios abiertos que expresan la identidad del lugar.
Preservar este patrimonio implica comprender que el paisaje es un recurso ambiental, cultural y turístico. El compromiso con los principios de la norma ISO 14001 brinda un marco para avanzar en la mejora continua de la gestión ambiental, promoviendo el uso responsable del agua y la energía, la adecuada gestión de residuos, el cuidado de las áreas verdes y la prevención de impactos sobre el entorno.
Esta mirada también orienta las decisiones vinculadas con el mantenimiento y la mejora de la infraestructura. Cada intervención representa una oportunidad para incorporar soluciones eficientes y duraderas, procurando mantener el equilibrio entre las necesidades operativas, el desarrollo de nuevos servicios y la conservación de la identidad paisajística.
En este marco, el convenio entre la Sociedad de Arquitectos del Uruguay y el Club del Lago Golf & Tenis Resort permite acercar a sus socios una propuesta especialmente vinculada con su sensibilidad profesional: conocer, recorrer y disfrutar un espacio en el que arquitectura, territorio y naturaleza mantienen una relación permanente.
Los integrantes de la Sociedad de Arquitectos acceden a beneficios especiales para alojarse en el hotel y disfrutar de sus servicios. La propuesta incluye habitaciones amplias con terraza, piscinas exterior e interior climatizada, spa, gimnasio, gastronomía y una destacada infraestructura deportiva, integrada por diez canchas de tenis de polvo de ladrillo y dos canchas de pádel.
Además, mediante la vinculación del hotel con el Club del Lago, los huéspedes acceden a condiciones preferenciales de green fee en el campo de golf La Augusta, incorporando a su estadía una experiencia deportiva estrechamente relacionada con el paisaje.
Este convenio constituye una invitación a descubrir el Club Hotel del Lago Golf & Art Resort desde una perspectiva diferente: no solamente como un lugar de descanso, sino como un ámbito para observar y experimentar la integración entre arquitectura y naturaleza.
Para la Sociedad de Arquitectos, representa también la posibilidad de acercar a sus socios un destino próximo, con beneficios específicos y múltiples alternativas para estadías de descanso, encuentros profesionales o escapadas en familia. Un entorno donde el paisaje es protagonista y su cuidado forma parte de una responsabilidad compartida.

El pasado lunes 14 de setiembre una veintena de colegas se dieron cita en la sede de la Sociedad de Arquitectos del Uruguay (SAU) y de manera virtual para participar de la sesión abierta de la Comisión de Equidad y Género. El encuentro fue un espacio de intercambio y reflexión ante la reciente situación de violencia que motivó una amplia movilización y sensibilización en el ámbito universitario. A partir de esta coyuntura, el intercambio enfocó las distintas formas de violencia, discriminación e inequidad presentes en los espacios de formación y en el ejercicio profesional de la arquitectura, así como las responsabilidades de las instituciones, los colectivos profesionales y la comunidad toda.
Principales temas tratados
- Formación, sensibilización y prevención
Se señaló reiteradamente la necesidad de generar instancias de formación que permitan reconocer situaciones de violencia o discriminación en sus distintos niveles, actuar preventivamente e identificar herramientas y formas adecuadas de respuesta. Se propusieron talleres de sensibilización abiertos y horizontales, destinados a estudiantes, docentes, egresadas/os y profesionales, así como acciones de formación continua vinculadas a situaciones concretas del ejercicio profesional. Se destacó la conveniencia de incorporar formatos creativos que puedan incluir arte, teatro u otras herramientas para involucrar a públicos más amplios.
- Responsabilidad institucional y políticas sostenidas
Se planteó la necesidad de dar importancia a situaciones cotidianas de violencia o desigualdad y de mejorar la capacidad y velocidad de respuesta institucional, evitando minimizar o naturalizarlas.
La coyuntura actual fue entendida como una oportunidad para transformar un problema visibilizado públicamente en políticas institucionales sostenidas, con herramientas, protocolos, seguimiento y evaluación. Se destacó especialmente la importancia de que las acciones no queden limitadas a respuestas puntuales ante situaciones críticas.
- Visibilización de inequidades y trayectorias
Se propuso fortalecer la producción y comunicación de datos sobre las desigualdades que atraviesan el ejercicio profesional, incluyendo diferencias en trayectorias laborales, reconocimiento y acceso a prestaciones. Junto con visibilizar las contribuciones y prácticas profesionales de las arquitectas, especialmente aquellas menos reconocidas por los cánones tradicionales en la arquitectura. Se planteó la importancia de hacer visibles también las dificultades, obstáculos e inequidades que atraviesan esas trayectorias.
- Articulación y referencias externas
Se destacó la necesidad de ampliar la participación, generar comunidad y articular con otros colectivos e instituciones. También se propuso aprovechar antecedentes y documentos internacionales de organizaciones de arquitectura (FPAA y UIA) vinculados a género, diversidad, equidad e inclusión, incorporando una perspectiva interseccional que contemple otras situaciones de vulnerabilidad.
Conclusiones
Como resultado del encuentro se acordó elaborar una relatoría para compartir con la comunidad SAU y elevar las propuestas a su Comisión Directiva. Entre las posibles líneas de acción quedaron planteadas:
- organizar instancia de formación y sensibilización, con formatos amigables a distintos públicos;
- sistematizar y comunicar datos sobre desigualdades en el ejercicio;
- visibilizar tanto trayectorias profesionales como dificultades e inequidades;
- recurrir a herramientas y antecedentes nacionales e internacionales (FPAA y UIA);
Para ello, se plantea abrir espacio de participación transversal a integrantes de SAU, otros colectivos y personas interesadas. El desafío central identificado fue transformar la sensibilización generada por la coyuntura en acciones institucionales concretas, sostenidas y capaces de producir cambios.
El lunes 14 de setiembre se llevó a cabo en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) de la Universidad de la República la ceremonia de entrega de títulos a una nueva generación de profesionales de la arquitectura.
Representantes de la Sociedad de Arquitectos del Uruguay (SAU) estuvieron presentes acompañando este momento significativo para quienes culminan su formación y comienzan una nueva etapa de su trayectoria profesional.
La entrega de títulos representa no solo el cierre de un proceso académico, sino también la incorporación de nuevos profesionales a una disciplina que tiene un papel fundamental en la construcción del hábitat. La arquitectura da forma a los espacios en los que vivimos, trabajamos, aprendemos, nos encontramos y desarrollamos nuestra vida cotidiana.
Construir espacios para ser habitados implica atender a las necesidades de las personas, pero también considerar el territorio, el entorno, la accesibilidad, la calidad espacial y las formas en que esos lugares pueden favorecer el encuentro y la vida en comunidad. Desde una vivienda hasta un espacio público, una escuela, un lugar de trabajo o un edificio cultural, las decisiones arquitectónicas tienen un impacto concreto en nuestra manera de habitar.
En este sentido, la incorporación de nuevas generaciones resulta fundamental para una disciplina en permanente transformación. Los nuevos profesionales llegan con conocimientos, preguntas y miradas que contribuyen a pensar los desafíos actuales del territorio y a imaginar nuevas formas de construir y habitar nuestros espacios.
Desde SAU felicitamos a todas y todos los nuevos profesionales por este logro y les damos la bienvenida a una comunidad comprometida con la arquitectura y con la construcción de espacios de calidad para ser habitados.
Que este nuevo comienzo sea una oportunidad para seguir aprendiendo, creando y aportando, desde la profesión, a la construcción de un hábitat que responda a las necesidades de las personas y de la sociedad.
En el marco de la Semana de la Arquitectura en Uruguay (SARQ) 2026, la sede de SAU en Salto propuso una manera diferente de recorrer la ciudad: al anochecer, linterna en mano y con la mirada puesta en aquellos detalles que muchas veces pasan inadvertidos.
El recorrido comenzó en una vivienda Art Déco ubicada en Sarandí 255, una de las obras destacadas por la consigna de esta edición de la SARQ y señalizada especialmente para la ocasión. Allí se dio inicio a un itinerario por el centro de Salto que permitió reconocer distintas expresiones de la arquitectura de la ciudad y, además, ingresar a dos viviendas Art Déco que formaron parte del recorrido.
La propuesta invitó a detenerse. A observar con atención aquello que forma parte del paisaje cotidiano y que, justamente por ser cotidiano, muchas veces dejamos de mirar. Fachadas que quedan parcialmente ocultas detrás de carteles comerciales, detalles ornamentales que pasan desapercibidos, esquinas que guardan parte de la historia de la ciudad y edificios que permiten reconstruir distintas etapas de su desarrollo urbano.
Si bien el Art Déco tuvo un lugar central, el recorrido también permitió reconocer construcciones vinculadas a la arquitectura moderna de mediados del siglo XX en adelante y algunas obras emblemáticas del Art Nouveau, componiendo un panorama diverso de la arquitectura salteña.
Uno de los aspectos más significativos de la experiencia fue la diversidad del público. Participaron arquitectos, socios y colegas de SAU, profesionales de otras áreas, estudiantes de Turismo, estudiantes de UTU y público general. Personas con recorridos y conocimientos diferentes, reunidas por una misma inquietud: mirar la ciudad con otros ojos.
El recorrido fue también una oportunidad para encontrarse con algunos de los nombres que forman parte de la historia arquitectónica de Salto. Entre ellos, el arquitecto Armando Barbieri, figura vinculada a una importante transformación urbana de la ciudad, cuyas obras permiten reconocer tanto la incorporación del Art Déco como otros lenguajes arquitectónicos en el paisaje salteño.
También apareció la obra de Luis Gallino, quién construyó el Museo de Bellas Artes y el Palacio Gallino, uno de los ejemplos más significativos de la arquitectura ecléctica en Salto.
La caminata permitió, asimismo, acercarse a los primeros arquitectos vinculados a la arquitectura moderna salteña, como Carlos Rodríguez Fosalba, y detenerse ante la Iglesia Metodista, una de las piezas destacadas del recorrido. El edificio guarda además un vitral diseñado por Leandro Silva Delgado, paisajista salteño de reconocida trayectoria nacional e internacional.
La Plaza Artigas fue otro de los puntos centrales del itinerario. Allí el recorrido tomó especial fuerza al permitir reconocer, dentro de su perímetro, distintas expresiones de la arquitectura moderna y las relaciones que estas construcciones establecen con el espacio urbano.
El trayecto culminó nuevamente en una vivienda Art Déco: la vivienda Fletcher, otra de las obras destacadas en el marco de la SARQ por su particular carácter y por conservar de manera integral las características de este lenguaje arquitectónico.
La participación de SAU Salto en esta edición de la Semana de la Arquitectura también se extendió a la exposición inaugurada en Fundación BROU, donde se presentó una obra Art Déco de la ciudad, incorporando así a Salto a la mirada nacional propuesta por la SARQ.

Más allá de los edificios y de los nombres propios, la experiencia dejó planteada una pregunta sencilla: ¿cuánto de nuestra ciudad realmente vemos cuando la recorremos?
La iniciativa de la SARQ parte justamente de esa posibilidad: que los propios uruguayos podamos conocer y reconocer la arquitectura de nuestro país, no solamente a través de los grandes hitos, sino también desde aquello que forma parte de nuestras calles y de nuestra experiencia cotidiana.
En ese sentido, el recorrido recupera la idea de Francesco Careri sobre el andar como práctica estética, como una forma de conocer el territorio a través del movimiento y de una observación detenida. Caminar se convierte así en una herramienta para descubrir lo que siempre estuvo allí, pero que quizás nunca habíamos mirado de esa manera.
Desde SAU Salto, la propuesta fue una invitación a caminar, observar y reconocer. A descubrir que detrás de los carteles, las fachadas y el ritmo cotidiano de la ciudad existe un patrimonio construido que cuenta historias sobre Salto y sobre quienes la fueron construyendo.
El cine fue uno de los escenarios privilegiados donde el Art Déco imaginó la modernidad. A propósito del ciclo que Cinemateca dedica a este movimiento en el marco de la Semana de la Arquitectura 2026 organizada por SAU, esta serie de tres entregas recorre algunas de sus manifestaciones en el cine, con especial atención a las escenografías: espacios geométricos, arquitecturas fantásticas, interiores sofisticados y ciudades futuristas que convirtieron la pantalla en un verdadero laboratorio visual de la modernidad.
ESCENIFICAR LA MODERNIDAD: ART DÉCO Y CINE (parte 1)
Art Déco y Style Moderne
La Exposition Internationale des Arts Décoratifs et Industriels Modernes, celebrada en París en 1925, constituye un momento fundamental para la consolidación de las tendencias que posteriormente serían identificadas bajo la denominación Art Déco en forma retrospectiva y que deriva de una abreviación de Arts Décoratifs, expresión presente en el nombre de la exposición de 1925. En el período de entreguerras se utilizaron, en cambio, distintas denominaciones, entre ellas Style Moderne, para referirse a las nuevas tendencias decorativas. Surgido en el contexto de las transformaciones culturales y tecnológicas de las primeras décadas del siglo XX, el movimiento se distanció de las formas orgánicas y ornamentales del Art Nouveau para expresar una concepción más estilizada de la modernidad. Para seguir el desarrollo de este concepto se recurre a algunos conceptos vertidos por Román Gubern que aparecen en el resumen de la conferencia Art déco en el cine del 9/4/2015 publicado por la Fundación Juan March de Madrid (https://www.march.es/es/madrid/conferencia/universo-deco-i-art-deco-cine).
El Art Déco encontró su inspiración en la mecanización, la expansión de las ciudades, la industria y los nuevos medios de comunicación, incorporando valores asociados al progreso, la velocidad, la funcionalidad y la elegancia. Sus formas geométricas, composiciones simétricas y referencias al dinamismo y al futuro se difundieron rápidamente en la arquitectura, las artes decorativas, el mobiliario, los objetos de uso cotidiano y los medios de difusión, acompañando la transformación de los hábitos y de la cultura urbana.

1.a – Théâtre des Champs-Élysées, Auguste Perret. 1.
Fotografía de Asseline Stephane (Inventario General del Patrimonio Cultural)
En este contexto, según Román Gubern, el cine constituyó un ámbito especialmente propicio para la incorporación y difusión de la estética Art Déco. Como expresión característica de la cultura de masas y de la modernidad, el lenguaje cinematográfico no solo registró las nuevas formas de la arquitectura, el diseño y la moda, sino que también contribuyó a construir una imagen visual de la vida moderna. Escenografías, interiores, mobiliario, vestuario, iluminación y recursos gráficos incorporaron progresivamente los principios formales del Art Déco, convirtiendo a la pantalla en uno de los espacios privilegiados para su representación y circulación.
El Art Déco se vinculó estrechamente con una concepción de la modernidad asociada al lujo, la sofisticación y el progreso tecnológico. En arquitectura, esta tendencia combinó materiales costosos y una cuidada ejecución artesanal con formas geométricas, estilizadas y de inspiración moderna. Gubern destaca el Théâtre des Champs-Élysées de París, proyectado por Auguste Perret y construido en 1913, como un antecedente temprano de algunas de las tendencias que posteriormente confluirían en el Art Déco. Si bien en Francia estas expresiones fueron inicialmente identificadas como Style Moderne, compartieron con otras manifestaciones de la arquitectura moderna el empleo de materiales como el hormigón, el vidrio, el acero y el cromo, así como la búsqueda de nuevas soluciones formales.

1.b – Pabellón de Turismo de la Exposición Internacional de 1925 de París. Robert Mallet-Stevens.
La Exposition Internationale des Arts Décoratifs et Industriels Modernes de París, en 1925, permitió reunir y exhibir la diversidad de tendencias que posteriormente serían identificadas, especialmente desde la década de 1960, bajo la denominación de Art Déco. La presencia de propuestas tan diferentes como el pabellón Esprit Nouveau de Le Corbusier y el pabellón soviético proyectado por Konstantín Mélnikov evidencia la amplitud del panorama arquitectónico y artístico de la época. En este contexto convergieron formas geométricas de raíz cubista, composiciones dinámicas, referencias futuristas y aerodinámicas, colores audaces y motivos provenientes de tradiciones persas, japonesas, egipcias, mayas y africanas. Esta diversidad de fuentes fue articulada mediante una estética caracterizada por la estilización, la geometrización y la depuración de las formas.
Estas características resultaron particularmente apropiadas para su incorporación al lenguaje cinematográfico. La simplificación de las formas, los contrastes geométricos, las composiciones simétricas y el predominio de líneas definidas podían adquirir una notable eficacia visual en la imagen cinematográfica, incluso en las producciones realizadas en blanco y negro. El cine se convirtió así no solo en un medio capaz de reproducir la estética Art Déco, sino también en un espacio para experimentar con sus posibilidades escenográficas y contribuir a la construcción de una imagen visual de la modernidad.
Un caso especialmente significativo, en consideración de Román Gubern, es el del arquitecto Robert Mallet-Stevens, quien proyectó el Pabellón de Turismo de la Exposición Internacional de 1925 y que, en 1929, se convertiría en el primer presidente de la Unión de Artistas Modernos. Su interés por el cine favoreció una relación particularmente estrecha entre arquitectura, diseño y escenografía. Sus colaboraciones con el director Marcel L’Herbier en La inhumaine (1924) y Le vertige (1926) constituyen ejemplos tempranos de esta convergencia y provocaron un considerable impacto en su época.

1.c – La inhumaine (1924) 1.d – Le vertige (1926)
Para Gubern, La inhumaine resulta especialmente reveladora por la integración de diferentes disciplinas en la construcción de sus espacios escénicos. Mallet-Stevens se encargó de los decorados exteriores, mientras otros artistas y diseñadores que compartían ideas como Fernand Léger, Pierre Chéreau, René Lalique, Puigforcat, Jean Luce, Raymond Templier y Paul Poiret participaron en el diseño de mobiliario, objetos, vestuario y joyas. Esta colaboración entre arquitectos, artistas, diseñadores y artesanos muestra hasta qué punto la estética Art Déco podía concebirse como una experiencia total, en la que arquitectura, decoración, mobiliario, objetos, moda y cine participaban de una misma construcción visual.
De este modo, la relación entre Art Déco y cine no debe entenderse únicamente como la incorporación de determinados motivos ornamentales a las películas. Se trató también de una transferencia de principios, lenguajes y profesionales entre distintas disciplinas. La pantalla cinematográfica se convirtió en un nuevo espacio para proyectar la arquitectura y el diseño de la modernidad, mientras que la arquitectura y las artes decorativas proporcionaron al cine recursos para imaginar y representar nuevos modos de habitar, de consumir y de relacionarse con una sociedad transformada por la tecnología y la cultura urbana. Debe leerse entonces como una relación recíproca entre ambos ámbitos.
Art Déco y el encuentro con Hollywood
El diseñador de Hollywood Cedric Gibbons asistió a la Exposición de París de 1925, experiencia que contribuyó a consolidar una imagen cinematográfica asociada con la modernidad, el lujo y la sofisticación. Las escenografías proyectaban así una vida idealizada y opulenta que ejercía una particular fascinación sobre el público, ofreciendo una forma de evasión frente a las dificultades económicas y sociales de la Gran Depresión y, posteriormente, de la Segunda Guerra Mundial. En Estados Unidos se utilizaron distintas denominaciones para designar las nuevas tendencias del diseño. Algunas de estas expresiones, especialmente el Streamline, serían posteriormente incorporadas dentro de la categoría historiográfica más amplia de Art Déco.
La incorporación de esta estética al cine coincidió con el creciente reconocimiento de los artistas y diseñadores vinculados a las artes decorativas. En París, los grandes almacenes y las casas de lujo impulsaron la colaboración entre diseñadores, joyeros y fabricantes, favoreciendo la difusión de objetos y productos concebidos según los nuevos principios estéticos. Esta renovación también repercutió en la moda y el vestuario cinematográfico, contribuyendo a construir la imagen de las grandes estrellas femeninas de Hollywood, cuya apariencia combinaba sofisticación, sensualidad y modernidad.

1.e – Diseño de escenografía Art Déco de Cedric Gibbons para The kiss (1929)
En MGM, Gibbons había sucedido al diseñador ruso Roman Petrovich Tyrtov, conocido como Erté, cuya concepción artística había encontrado dificultades para adaptarse a las exigencias funcionales de los decorados cinematográficos. Gibbons, en cambio, combinó conocimientos arquitectónicos y capacidad innovadora con una cuidadosa selección de mobiliario y objetos decorativos. Sus escenografías incorporaron suelos pulidos, superficies espejadas, maderas nobles, elementos cromados, esculturas y luminarias, configurando ambientes en los que arquitectura, diseño interior y decoración formaban una unidad visual. (ver Art Déco in the movies en https://www.veniceclayartists.com/art-deco-movies/).
Los materiales característicos de esta estética —acero, vidrio, cerámica, maderas nobles y marfil— se integraron en composiciones dominadas por la geometrización y la simplificación formal. Sus afinidades con el futurismo y el cubismo, así como con determinadas manifestaciones de la música y la cultura popular de la época, contribuyeron a construir una imagen dinámica y cosmopolita de la modernidad. La fotografía cinematográfica desempeñó asimismo un papel fundamental, al registrar y enfatizar las cualidades visuales de estos espacios y de las figuras que los habitaban.
Los estudios de Hollywood permanecieron atentos a las innovaciones procedentes de Europa y sus técnicos estudiaban aquellas producciones que proponían nuevas soluciones visuales, incluso cuando no llegaban a exhibirse comercialmente en Estados Unidos. De este modo, el Art Déco se incorporó progresivamente a las escenografías de hoteles, apartamentos de lujo, residencias de millonarios y grandes espectáculos musicales. Su presencia cinematográfica coincidió con la consolidación del cine como un arte sofisticado y como uno de los principales medios de difusión de los imaginarios de la vida moderna.

1.f – Dos “flappers” bailando Charleston en el Sherman Hotel, Chicago (1926)
La expansión del estilo, sin embargo, no se limitó a Hollywood. Mientras en ciudades como Chicago y Nueva York surgían nuevas arquitecturas verticales construidas con acero y vidrio, las formas Art Déco se difundían por distintas cinematografías nacionales, entre ellas las de Italia y España, en este último caso antes de la Guerra Civil. Surgido en el contexto parisino y consolidado internacionalmente durante el período de entreguerras, el Art Déco se había convertido así en un lenguaje visual capaz de articular arquitectura, diseño, moda y cine, y en uno de los principales símbolos de la modernidad y la elegancia de su tiempo.
En el ambiente urbano de los años veinte, el charleston y el jazz, los automóviles, los rascacielos, los transatlánticos y los aeroplanos se convirtieron en imágenes de una modernidad asociada al movimiento, la velocidad y el progreso tecnológico. El Art Déco compartió y transformó visualmente buena parte de ese imaginario, incorporándolo a la arquitectura, los objetos, la moda y las artes decorativas.
La fotografía de dos flappers (jóvenes mujeres de la década de 1920 que rompieron con las normas tradicionales de la sociedad occidental) bailando charleston sobre el pretil de un edificio en Chicago transmite atrevimiento, velocidad, movimiento y ruptura con las convenciones, valores estrechamente vinculados con la cultura urbana de los años veinte. Esta fascinación por la modernidad alimentó también una concepción de lo fantástico que encontró expresión en arquitecturas cada vez más audaces, así como en nuevos diseños, objetos y espacios.
Las formas del Art Déco en el cine contribuyeron a construir visualmente una idea de modernidad, lujo y futuro que trascendió las fronteras entre las distintas disciplinas y se incorporó al imaginario cultural del período de entreguerras.
Art Déco y lenguaje cinematográfico
El cine de las décadas de 1920 y 1930 compartió con el Art Déco la fascinación por la modernidad, la velocidad, la geometría y los avances tecnológicos. En las escenografías cinematográficas comenzaron a adquirir protagonismo las composiciones de líneas rectas, simetrías, formas escalonadas, círculos, abanicos y motivos radiales, acompañadas por materiales y acabados asociados con el lujo y la sofisticación. Estos recursos contribuyeron a construir una representación visual de la vida moderna y de un futuro imaginado a través de la arquitectura, los interiores, el mobiliario y los objetos.
Las salas cinematográficas
Hasta aquí, el análisis se ha concentrado en el Art Déco representado por el cine. Pero la relación entre ambos fenómenos también puede observarse en sentido inverso: en la arquitectura de las propias salas cinematográficas.
Durante el período de expansión del Art Déco, los cines se transformaron en espacios destinados a representar la modernidad urbana. Fachadas monumentales, marquesinas luminosas, tipografías geométricas, relieves decorativos, interiores suntuosos y elaborados sistemas de iluminación artificial contribuían a convertir la asistencia al cine en una experiencia que excedía la proyección de una película. El edificio y sus espacios interiores formaban parte de un espectáculo asociado al progreso tecnológico, al entretenimiento y a las nuevas formas de consumo cultural.

1.g – Cine Teatro Metro. IHAFt.15121 1.h – Cine Trocadero
En consecuencia, el vínculo entre Art Déco y cine puede abordarse desde una doble perspectiva: por un lado, a través de su incorporación al lenguaje visual de las películas y, por otro, mediante el estudio de las salas cinematográficas como manifestaciones arquitectónicas y espaciales de la modernidad del período. El cine constituye así no solo un medio audiovisual, sino también un fenómeno urbano y un espacio de sociabilidad en el que convergen arquitectura, diseño, tecnología y cultura de masas. Esta perspectiva resulta especialmente pertinente para estudiar la recepción y adaptación del Art Déco en América Latina y, particularmente, en Montevideo, donde las salas cinematográficas participaron de las transformaciones de la imagen de la ciudad y de las nuevas formas de experimentar el espacio urbano durante el período de entreguerras.
En Montevideo, esta relación puede observarse en diversas salas construidas durante las décadas de 1930 y 1940. Entre ellas se encuentran el Cine Teatro Metro, inaugurado en 1936, cuyas directivas principales fueron establecidas desde Estados Unidos y cuyos planos fueron revisados por Harry Moskowitz, ingeniero jefe del Departamento de Construcciones de Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), así como el Ambassador (1937), el Radio City (1937) y el Trocadero (1941). Estos edificios incorporaron, con diferentes matices, recursos formales asociados a la estética Art Déco, tanto en sus fachadas como en sus espacios interiores, integrando geometría, monumentalidad, iluminación y elementos decorativos en una concepción arquitectónica estrechamente vinculada con la experiencia cinematográfica. En este sentido, las salas de cine montevideanas constituyen un campo particularmente significativo para analizar cómo el Art Déco se incorporó a la cultura urbana y a los nuevos espacios de entretenimiento de la ciudad.
En el interior también encontramos ejemplos destacados dentro de esta corriente. Solamente para mencionar algunos: el cine Astor (1939) en Paysandú, reinaugurado en 2019 como el Espacio Cultural Gobbi, el cine-teatro Atenas (1940) de Young, o el ejemplo tardío del cine Helvético (1955), actualmente denominado Centro Regional de Cultura Cine Helvético, en Nueva Helvecia.
Estos ejemplos muestran que la relación entre cine y Art Déco no se limitó a las imágenes proyectadas en la pantalla: también alcanzó los espacios construidos para recibirlas, convirtiendo las salas cinematográficas en verdaderos escenarios urbanos de la modernidad.
Texto escrito por: Daniel de León
La Semana de la Arquitectura en Uruguay (SARQ), organizada por la Sociedad de Arquitectos del Uruguay (SAU), cerró una nueva edición luego de varios días de recorridos, exposiciones, charlas, presentaciones y espacios de intercambio que reunieron a profesionales, estudiantes y público general.
Consolidada como un espacio nacional de difusión, reflexión y celebración de la arquitectura, la SARQ busca fortalecer el vínculo entre la disciplina y la ciudadanía, promoviendo una comprensión más amplia del papel que tiene la arquitectura en la construcción del hábitat, la identidad urbana y el patrimonio cultural del país.
En esta edición, uno de los principales ejes fue el centenario del Art Déco en Uruguay, una oportunidad para detener la mirada sobre una expresión arquitectónica que forma parte del paisaje de nuestras ciudades. La exposición inaugurada en Fundación BROU, los recorridos urbanos y la Mesa de diálogo permitieron abordar este período desde distintas perspectivas y reconocer la singularidad que adquirió el Art Déco en nuestro país.
La programación también incluyó visitas a obras, presentaciones de trabajos profesionales y proyectos finales de carrera, actividades desarrolladas junto a FADU–UdelaR, UCU y ORT. De esta manera, la Semana de la Arquitectura volvió a generar un espacio de encuentro entre la práctica profesional, la academia y las nuevas generaciones de arquitectos, promoviendo un diálogo intergeneracional sobre la disciplina.
La participación de las actividades durante la SARQ supera las 400 personas, dando cuenta de una participación que trascendió al ámbito estrictamente profesional. Si bien es una iniciativa que parte de la comunidad de arquitectos y constituye un importante espacio de encuentro para quienes integran la disciplina, uno de sus principales propósitos es también abrir la arquitectura a la ciudadanía.
Recorridos urbanos, exposiciones, propuestas culturales, charlas y visitas a obras son algunas de las herramientas que permiten acercar la disciplina a públicos diversos. La intención es generar curiosidad, promover nuevas preguntas y, sobre todo, invitar a observar aquello que muchas veces forma parte del paisaje cotidiano sin que nos detengamos a mirarlo.
La arquitectura da forma al mundo que habitamos: está presente en nuestras viviendas, edificios, espacios públicos, barrios y ciudades, y también en las maneras en que nos encontramos y desarrollamos nuestra vida colectiva. Mirar la ciudad con mayor detenimiento permite reconocer ese entramado y comprender que el patrimonio y el hábitat no son cuestiones ajenas, sino parte de una experiencia cotidiana compartida.
La Semana de la Arquitectura constituye, además, una instancia de articulación entre SAU, las instituciones académicas, organizaciones culturales, colectivos y distintos actores vinculados al territorio. Esa diversidad permite ampliar las conversaciones en torno a la arquitectura y poner en circulación distintas experiencias, conocimientos y formas de entender la disciplina.
El cierre de esta edición es también una oportunidad para agradecer a las empresas, instituciones y organizaciones que acompañaron la SARQ 2026 y contribuyeron a hacer posible su programación.
Y, especialmente, a las comisiones de SAU que llevaron adelante la organización de las actividades así como la curaduría y montaje de la exposición, por el trabajo sostenido que permitió construir una Semana diversa, abierta y participativa.
Con esta edición, la SARQ reafirma su propósito de acercar la arquitectura a la sociedad, poner en valor la producción nacional y generar espacios para pensar colectivamente las ciudades que habitamos.
El pasado lunes 7 de septiembre tuvo lugar el evento de apertura de la segunda edición de la Semana de la Arquitectura, en el marco de la inauguración de la exposición “100 años del Art Déco en el Uruguay”, en la sede de la Fundación Banco República.
La instancia reunió a autoridades, representantes de instituciones y empresas que apoyaron la realización de la SARQ, así como a referentes de distintas organizaciones vinculadas a la arquitectura, la construcción y el patrimonio.
La apertura estuvo a cargo de Eleonora Navatta, quien dio la bienvenida a los presentes y expresó su agradecimiento a las instituciones, empresas, organizaciones y participantes que hicieron posible esta nueva edición de la Semana. En su intervención presentó los principales ejes que estructuran la programación y destacó la importancia de generar espacios de encuentro que permitan acercar la arquitectura a públicos diversos, promoviendo el intercambio y el diálogo entre las distintas miradas que atraviesan la disciplina.
A continuación, hizo uso de la palabra el presidente del Banco de la República Oriental del Uruguay y presidente de la Fundación BROU, Cr. Álvaro García, quien destacó la importancia de que, por segundo año consecutivo, la Fundación fuera sede de la apertura de la Semana de la Arquitectura. Asimismo, puso en valor la calidad y relevancia de la exposición inaugurada, destacando la oportunidad de acercar al público un capítulo significativo del patrimonio arquitectónico y cultural del Uruguay.
También tuvo lugar la intervención del presidente de la Sociedad de Arquitectos del Uruguay (SAU), Arq. Alberto Leira, quien destacó la importancia de la Semana de la Arquitectura como iniciativa destinada a fortalecer la presencia pública de la disciplina, generar espacios de intercambio y reflexión y contribuir a una mayor valoración social de la arquitectura y del ejercicio profesional. Destacó el importante logro que significó la materialización de la Exposición, como producto de un amplio grupo de colegas y colaboradores de todo el país.
Posteriormente, hizo uso de la palabra el Arq. Héctor Berio, en representación del grupo de trabajo de la Semana de la Arquitectura y como integrante del equipo curador de la exposición. En la misma expuso la lógica de la exhibición, la que se organiza a partir de un catálogo de obras relevantes del período, elaborado mediante un trabajo interdisciplinario de investigación y selección y por otro lado la incorporación de propuestas surgidas de una convocatoria libre y de alcance nacional realizada por la SAU, que reunió las miradas de arquitectos y colectivos de todo el país (interpretaciones gráficas y artísticas, fotografía, entre otros)
Finalmente, el arquitecto Salvador Schelotto profundizó sobre los orígenes del Art Déco, su desarrollo internacional y las vías a través de las cuales esta corriente arquitectónica llegó a Uruguay, analizando su particular incidencia en la arquitectura, el diseño y la cultura urbana del país y su relación con el contexto regional.
La jornada finalizó con la 3era edición de la Noche de las Linternas, con un recorrido por Ciudad Vieja guiado por Ramiro Barilari, y con la participación de más de 80 personas.
Hoy: cierre institucional de la SARQ 2026
Luego de una semana de actividades, la SARQ 2026 llega hoy a su cierre institucional. El encuentro será una nueva oportunidad para compartir lo recorrido durante estos días y celebrar una edición que volvió a poner a la arquitectura en diálogo con la ciudad, el patrimonio y la sociedad.
Comenzará a las 18:00h con la mesa de diálogo “Los años locos: el Art Decó y su contexto cultural” de la que participará la Lic. Laura Malosetti, Prof. Mónica Salandrú, Prof. Inés de Torres, Arq. William Rey Ashfield.
Al finalizar la mesa, la pianista Patricia Mendoza interpretará Fabricación, Aserradero y Fundición de Carmen Barradas (1888-1963) a las 19:30h.
La jornada seguirá con el reconocimiento a los Proyectos Finales de Carrera a partir de las 20:00h, y culminará con un brindis para festejar el cierre institucional de la SARQ 2026.
La Sociedad de Arquitectos del Uruguay (SAU) remitió una nota al intendente de Rocha, Dr. Alejo Umpiérrez, en relación con la puesta de manifiesto del Programa de Actuación Integrada (PAI) para la eventual implantación de un aeropuerto internacional en la intersección del camino El Caracol y la Ruta 10, en el departamento de Rocha.
A través de un informe elaborado por su Comisión Asesora de Urbanismo, en consulta con la Comisión Departamental de Rocha, la SAU aporta una serie de consideraciones desde la perspectiva del ordenamiento territorial. La institución aclara que el documento no analiza el proyecto aeroportuario en sí mismo, sino que presenta reflexiones generales a partir de la normativa vigente y de los instrumentos de planificación territorial aplicables.
Uno de los principales señalamientos refiere al Plan Local Lagunas Costeras, que ubica los padrones donde se plantea el eventual aeropuerto dentro de una zona de “Potencial Desarrollo Turístico”, en la que predominan los usos residenciales y turístico-residenciales, además de vivienda individual y hotelería. Según el informe, la implantación de una infraestructura de la escala y características de una terminal aeroportuaria implicaría una modificación sustancial del modelo territorial vigente y, por tanto, requeriría previamente la revisión del Plan Local.
En este sentido, la SAU sostiene que un Programa de Actuación Integrada no puede sustituir la revisión de un instrumento de planificación territorial de mayor alcance. Asimismo, señala que, si se pretendiera avanzar mediante un PAI, por las características de la modificación propuesta correspondería la modalidad Complementaria y no Abreviada.
La localización prevista en las Directrices Departamentales
El informe también pone en consideración la localización del aeropuerto establecida en las Directrices Departamentales de Ordenamiento Territorial y Desarrollo Sostenible de Rocha, aprobadas en 2014. Estas directrices prevén una terminal aeroportuaria próxima al sur de la Ruta 9, aproximadamente a 18 kilómetros al este de la ciudad de Rocha, en una posición equidistante entre las lagunas de Rocha y Castillos.
Para la SAU, esta localización fue definida a partir de estudios técnicos realizados sobre el territorio departamental, un proceso participativo y la correspondiente Evaluación Ambiental Estratégica.
El documento compara ambas alternativas y señala que la ubicación actualmente planteada en el balneario Las Garzas aumentaría considerablemente las distancias hacia distintos puntos del departamento: La Paloma quedaría a unos 60 kilómetros, Cabo Polonio a 90 kilómetros y Punta del Diablo a 130 kilómetros. En cambio, desde la ubicación prevista en las Directrices, las distancias serían sensiblemente menores.
La institución advierte que la localización de una infraestructura aeroportuaria internacional tiene impactos que exceden el predio donde se implanta, alcanzando la conectividad, el desarrollo económico y territorial y el funcionamiento del departamento y de la región Este del país.
Una mirada integral sobre el territorio
La SAU entiende que la necesidad de contar con un aeropuerto para Rocha no debería justificar por sí sola cualquier localización. En su informe plantea que una infraestructura de esta escala debe ser considerada desde una perspectiva territorial integral, en articulación con los instrumentos de ordenamiento vigentes y con los estudios técnicos que sustentaron su definición.
En ese sentido, sostiene que cualquier modificación de la ubicación establecida en las Directrices Departamentales debería ser compatible con sus objetivos y fundamentos, y que una nueva alternativa no debería diferir sustancialmente de la localización actualmente prevista.
La SAU considera que la ubicación establecida en las Directrices resulta más pertinente para equilibrar los intereses de desarrollo económico, social y productivo del departamento, fortalecer la conexión con el territorio costero y, al mismo tiempo, asegurar una mayor compatibilidad ambiental.
Con esta presentación, la Sociedad de Arquitectos del Uruguay pone a consideración de la Intendencia de Rocha sus observaciones y ofrece su participación para continuar el intercambio sobre esta iniciativa y otras temáticas vinculadas al ordenamiento territorial del departamento.

Robert Bonfils (1886-1972)
A – Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industriales Modernas, 1925.
Litografía sobre papel.
Art Déco es hoy una denominación ampliamente utilizada para identificar un conjunto de manifestaciones de la arquitectura, el diseño y las artes decorativas desarrolladas principalmente durante las décadas de 1920 y 1930. Sin embargo, su utilización como categoría estilística es posterior al período de producción de las obras que actualmente se incluyen bajo este concepto. El término se consolida retrospectivamente, especialmente durante la década de 1960, a partir de una serie de exposiciones y publicaciones que contribuyen a reunir bajo una denominación común manifestaciones que en su momento no eran necesariamente percibidas como integrantes de un único movimiento.

B – Multitud frente a los pabellones de la Exposición de Artes Decorativas, Agencia Rol, 1925 – fuente: Gallica-BnF
Este aspecto historiográfico resulta fundamental. Durante el período en que se desarrolla aquello que hoy denominamos Art Déco, sus protagonistas no se consideran necesariamente integrantes de un movimiento denominado de esa manera. En las décadas de 1920 y 1930 se utilizan expresiones como style moderne, moderne, modernistic o style contemporain, sin que exista una percepción generalizada de que las distintas tendencias de la época constituyan un único estilo homogéneo.
En este contexto, es necesario distinguir entre la expresión arts déco, utilizada como abreviatura de arts décoratifs, y Art Déco como denominación estilística. La primera puede documentarse durante la década de 1920, pero su utilización no implica necesariamente la existencia de la segunda en el sentido historiográfico que adquirirá posteriormente.
Ya en 1925, Le Corbusier emplea la abreviatura “ARTS. DÉCO.” en los textos publicados en L’Esprit Nouveau en el contexto de la Exposition Internationale des Arts Décoratifs et Industriels Modernes de París. La expresión, por tanto, existe durante el propio período de la exposición. Sin embargo, este uso debe entenderse como una abreviatura de arts décoratifs y no como la creación de un nombre para el movimiento que posteriormente sería denominado Art Déco.
La exposición de París de 1925 constituye, de todos modos, un punto de referencia fundamental para la posterior construcción del concepto. En ella confluyen tendencias diversas, desde una corriente predominantemente decorativa vinculada a una tradición francesa modernizada hasta posiciones que buscan una mayor integración entre arte, industria y arquitectura. La historiografía posterior tiende a reunir parte de aquellas producciones bajo la categoría de Art Déco, aunque esta clasificación no refleja necesariamente las categorías con las que sus propios protagonistas interpretan su actividad en aquel entonces.
La consolidación de la expresión como categoría historiográfica se produce varias décadas después. Un antecedente significativo puede encontrarse en 1965, cuando el volumen anual de la revista suiza Werk / Bauen + Wohnen, publicación especializada en arquitectura, arte y artes aplicadas, incluye un artículo sobre Le Corbusier correspondiente a la exposición de 1925 cuyo encabezamiento presenta la expresión Le Corbusier: 1925. EXPO ART DECO. Este caso resulta especialmente significativo porque muestra que, antes de la exposición parisina de 1966, la expresión Art Déco ya comienza a utilizarse retrospectivamente para caracterizar las manifestaciones de la Exposición de 1925.
Un año después se produce un acontecimiento decisivo: la exposición Les Années 25. Art Déco / Bauhaus / Stijl / Esprit Nouveau, organizada por el Musée des Arts Décoratifs de París entre el 3 de marzo y el 16 de mayo de 1966. El propio título de la exposición resulta significativo: Art Déco aparece allí asociado a otras categorías estilísticas —Bauhaus, Stijl y Esprit Nouveau— para clasificar retrospectivamente las tendencias artísticas desarrolladas durante las primeras décadas del siglo XX. Cualitativamente, el término Art Déco aparece integrado en el título de una exposición histórica que pretende reunir y clasificar diversas manifestaciones de la producción artística de las décadas de 1920 y 1930.

C – Revista Werk / Bauen + Wohnen Nº 52, pág. 62. 1965
Por ello, más que considerar 1966 como el momento en que se utilizó por primera vez cualquier forma de la expresión Art Déco, resulta más preciso entenderlo como un momento de institucionalización y legitimación del término como categoría histórica. La exposición permitió reunir bajo una denominación común una producción que hasta entonces había sido descrita mediante expresiones diversas, entre ellas style moderne o style 1925. El término adquiere así una función clasificatoria que no había tenido de manera estable durante el período de producción de las obras.
La consolidación internacional de esta denominación se produce posteriormente mediante publicaciones especializadas y de divulgación. Después de la exposición de 1966, la expresión Art Déco comienza a difundirse con mayor amplitud en publicaciones internacionales. Hillary Gelson utiliza el término en un artículo publicado en The Times, mientras que en 1967 aparece en la revista Elle el texto Les Arts Déco. Estos usos contribuyen a extender la denominación más allá del ámbito institucional francés.

D – Bevis Hillier. Art Déco of the 20s and 30s. 1968
En 1968, el historiador británico Bevis Hillier publica Art Deco of the 20s and 30s, obra que contribuyó decisivamente a establecer el término como denominación de un período y de un conjunto estilístico reconocible internacionalmente. El estudio abordó diversas manifestaciones de la arquitectura, el diseño y las artes decorativas y contribuyó a consolidar una interpretación de las producciones de las décadas de 1920 y 1930 como parte de un fenómeno estilístico susceptible de ser identificado bajo una denominación común.
La trayectoria del término permite, por tanto, distinguir diferentes momentos. En 1925 encontramos expresiones como arts déco, utilizadas fundamentalmente como abreviatura de arts décoratifs; durante las décadas siguientes no parece existir una denominación única y consolidada para el conjunto de manifestaciones que hoy agrupamos bajo el concepto de Art Déco. A mediados de la década de 1960 comienza a utilizarse la expresión retrospectivamente, como demuestra el caso de Werk / Bauen + Wohnen en 1965, y en 1966 la exposición Les Années 25 del Musée des Arts Décoratifs contribuye decisivamente a institucionalizarla como categoría historiográfica.
Esta construcción retrospectiva es reconocida actualmente por instituciones vinculadas directamente con la historia de la arquitectura y las artes decorativas. La Fondation Le Corbusier señala que la modernidad representada por la Exposición Internacional de Artes Decorativas de 1925 es conocida como Art Deco desde la década de 1960 (1). Del mismo modo, el Musée des Arts Décoratifs vincula explícitamente la introducción del término con la exposición Les Années 25 de 1966 (2).
En consecuencia, no resulta adecuado afirmar que el término Art Déco fue simplemente “inventado” en 1966. Más preciso es señalar que la expresión posee antecedentes lingüísticos anteriores, pero que su transformación en una categoría estilística e historiográfica se produce retrospectivamente durante la década de 1960. La exposición de 1966 constituye, en este proceso, un momento de particular relevancia al otorgarle reconocimiento institucional y reunir bajo la denominación Art Déco diversas manifestaciones que habían sido producidas y percibidas, durante su propio tiempo, mediante categorías diferentes.

E – Carátula del catálogo de la exposición 1925-2025. Cien Años de Art Déco, 2025. Musée des Arts Décoratifs de Paris, 2025
El recorrido del término permite así advertir que Art Déco no designa únicamente un conjunto de formas producidas durante las décadas de 1920 y 1930, sino también una construcción historiográfica posterior. Esta distinción resulta especialmente relevante al analizar la arquitectura y las artes decorativas en otros contextos nacionales, ya que obliga a evitar la aplicación retrospectiva y automática de una categoría que no necesariamente formaba parte del vocabulario utilizado por arquitectos, artistas, críticos y publicaciones de la época.
(1) Fondation Le Corbusier, presentación en la Maison La Roche, de la la exposición Almanaque de un nuevo espíritu 1924-1926: El pabellón de Le Corbusier y Pierre Jeanneret en la Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industriales Modernas de París, 2025 (https://www.fondationlecorbusier.fr/actualite/1924-1926-almanach-dun-esprit-nouveau/?utm_source=chatgpt.com).
(2) Musée des Arts Décoratifs de Paris, en el catálogo de la exposición 1925-2025. Cien Años de Art Déco, 2025.
Texto escrito por: Daniel de León.