Editorial

105 años de compromiso colectivo

Las actuales circunstancias nos imponen una revisión profunda e impostergable sobre el rol de nuestra profesión y sobre todo de nuestra organización para llenarla de nuevos contenidos que estimulen la participación y la acción.

Los gremios son el más colectivo de los espacios relacionados al trabajo y que en la temprana edad media tuvieron como objetivo conseguir un equilibrio entre la demanda de obras y el número de talleres activos, garantizando el trabajo a sus asociados, su bienestar económico y los sistemas de aprendizaje. Fueron un claro sistema colectivo que aseguraba el traspaso de conocimiento conformando una estructura de responsabilidades y retribuciones sobre el trabajo, regulando la oferta con la demanda del mismo, asegurando el cobro de los salarios y por tanto la sustentabilidad del mismo disponiendo el número de talleres habilitados.

Diez siglos después los desafíos que agrupan a colectivos de profesiones parecen ser casi los mismos. En el caso de nuestra profesión y luego de extensas conversaciones con dirigentes de organizaciones de Latinoamérica, Europa y EEUU los desafíos continúan siendo casi los mismos: regular el ejercicio de la profesión, articular la oferta y la demanda, estructurar el valor del trabajo, determinar una ética profesional, generar y contribuir a la transmisión del conocimiento. Estamos inmersos en una era que nos desafía permanentemente y me gustaría señalar algunos aspectos a mi modo de ver claves.

Primero, la globalización y el trabajo a distancia. La posibilidad de trabajar en un mundo mas globalizado nos da la oportunidad de ser parte de nuevos mercados pero a su vez nos desafía a entender dónde y como puede ser valorada la actividad de nuestros arquitectos. En el mundo de hoy abierto y conectado es muy sencillo dar servicios a distancia. Esta posibilidad está determinando que la estructura de alcance tradicional de nuestro trabajo en anteproyecto, proyecto y supervisión de obra afecte a aquellos procesos mas abiertos como el anteproyecto o diseño conceptual que puedan estar más expuestos a ser desarrollados por equipos externos ya que los partes legales o ejecutivas del mismo, requieren un conocimiento local.
Por otra parte, la consolidación de ámbitos de integración como Mercosur o tratados de libre comercio y servicios, impondrán el ajuste sobre las INCUMBENCIAS PROFESIONALES. Éstas indican la capacidad potencial que poseen los profesionales de una determinada especialidad, basadas en los conocimientos teórico-prácticos que han recibido durante sus estudios. De este modo, son el marco jurídico o legal dentro del cual se desenvuelve el ejercicio profesional y por lo tanto ninguna entidad oficial, particular o corporativa podrá poner trabas a las actividades que desarrolle cualquier profesional dentro del marco de sus incumbencias y de estos tratados. Será impostergable alcanzar la COLEGIACIÓN de modo que por ley, el colegio pueda regular y autorizar en cada país el ejercicio de la profesión, a través de la emisión de matrículas.

Segundo, el cambio tecnológico. Quizás como nunca antes los arquitectos tengamos que resolver nuestra actividad en medio de una serie de cambios tecnológicos que afectan el proceso productivo, el conocimiento cómo algo dinámico y el rol que ejercemos en la cadena de valor. La idea de que el Proyecto se centra como actividad plena del arquitecto nos pone en el camino de coordinar una gran cantidad de instalaciones que los edificios antes no tenían o sólo eran frecuentes en programas más complejos como los hospitalarios por ejemplo donde el arancel establece diferencias. La posibilidad de mayor acceso a tecnología y confort, hace que el rol de arquitecto como COORDINADOR de instalaciones del proyecto y del equipo asesores, se vuelva por momentos una actividad de muchísimas horas y responsabilidad no del todo remunerada. En los últimos 20 años las instalaciones eléctricas en los edificios se han multiplicado entre 3 y 10 veces en función de su programa. Por otra parte, los altos costos de las soluciones constructivas tradicionales van dando paso a un sinnúmero de sistemas constructivos alternativos y materiales de diversas procedencias por los que en alguna medida somos responsables.
¿Cómo nos preparamos para hacer frente a estos cambios desde nuestra formación?, ¿Cuánto se está investigando al respecto en nuestras Universidades?.¿Qué ciclos de intercambio estamos previendo con otras disciplinas?. ¿Seguiremos experimentando con sistemas constructivos importados en base a lo que nos prometen los proveedores?. ¿Qué estándares debemos establecer en nuestros documentos de proyecto? ¿Qué métodos de control necesitamos desarrollar para su aceptación?.

Tercero, la formación profesional permanente. El punto anterior nos deja en claro que más que nunca nos enfrentamos a diario a temas nuevos, a un presente que nos desafía, lo asumamos o no. Los arquitectos hemos creído y podido durante muchas décadas desarrollar nuestra actividad sin tener ámbitos formales de desarrollo y acreditación de nuevos conocimientos una vez alcanzado el título de grado, quizás también porque durante muchas décadas los sistemas constructivos tradicionales y los procesos de generación arquitectónica fueron consistentes con los esquemas de anteproyecto, proyecto y supervisión de Obra. Es y será una misión de nuestra institución debatir y acercar las mejores condiciones para integrar estos nuevos conocimientos en formatos accesibles económicamente pero también a través de medios que hoy nos ofrece la tecnología. En ese sentido, hemos llevado adelante un convenio comercial con Antel que nos permite dictar cursos a distancia para todo el país con una altísima calidad (streaming). Los cursos que cuentan con esta posibilidad se encuentran fácilmente identificados en nuestra web, en redes y consultado al departamento de socios por correo electrónico.

Cuarto, madurar el concepto que somos parte de una industria fundamental: la construcción. Nuestra profesión nace de la práctica de construir y a lo largo de los siglos, los resultados edilicios son siempre consecuencia de las posibilidades tecnológicas y de los medios económicos para llevar adelante las ideas. En función de esta afirmación, no podemos enfocarnos únicamente en el proyecto aislado sin asociar estas dimensiones fundamentales porque al negarlo aparecen otras disciplinas que ocupan el vacío.

Quinto, liderar y propiciar el debate sobre cómo vivimos y cómo pretendemos vivir y habitar. Es infrecuente escuchar opiniones sobre el espacio, la vivienda, el transporte o la ciudad de referentes que no están formados en el área del diseño de la arquitectura y urbanismo. En este sentido nuestro colectivo debe: ocupar espacios de difusión en medios que no sean únicamente para colegas y crear una demanda sobre lo que hacemos y lograr que se entienda nuestra formación e idoneidad sobre estos temas. Tenemos inexorablemente una capacidad de aporte en estas áreas porque nos formamos como universitarios para entender y ejercer la práctica sobre lo construido y en ello incluyo a la ciudad y a lo urbano. En esta dirección de pensamiento, daremos opinión sobre temas de actualidad que logren posicionarnos como una voz fundamental. Un ejemplo es el reciente caso de la demolición del Hotel San Rafael o el futuro de la Estación Central de Ferrocaril.

Sexto, más y mejores condiciones para el ejercicio profesional. Se han logrado avances importantes. El 21 de diciembre de 2018 se promulgó la Ley 19.726 que modifica el artículo 1844 del Código Civil Uruguayo referente al régimen de responsabilidad decenal de arquitectos y constructores por vicios y defectos de construcción y que en este boletín se profundiza el tema.
Otro aspecto de mejora es la novedad de que SAU presentó ante el Congreso Nacional de Intendentes una propuesta para que, a través de nuestro gremio, exista un registro único del título a cargo de SAU y que esto habilite a quedar inscripto para trabajar en todo el país sin necesidad de hacerlo en cada departamento.

Séptimo, el rol de SAU y su transformación orgánica. Es indudable que, frente a todos estos elementos dinámicos, la Sociedad de Arquitectos debe replantearse su sentido de servicio, revisar su estructura organizativa de forma permanente y crear nuevas y mejores respuestas para cada una de estas áreas.
Creemos que tenemos desafíos inmediatos importantísimos: mejorar la cantidad de socios jóvenes y reforzar el vínculo con el interior. En esa dirección a partir del 1 de agosto nuestra Sede central estará abierta y disponible de lunes a viernes de 9:00 a 20 hs. Quienes quieran puedan hacer uso de las salas de reuniones ya sea para trabajar o mantener reuniones con clientes. Funcionaremos en esta modalidad sin cargo extra hasta fin de año (más allá que estar al día con la cuota social). La Sede también estará disponible para que a los socios les pueda llegar o enviar correspondencia claramente identificada con su nombre y número de socio.

Finalmente quiero agradecer a quienes trabajan o han trabajado en las Comisiones Asesoras, a los compañeros de la Comisión Directiva, del Comité Ejecutivo, de las Comisiones Delegadas del Interior y a los funcionarios que día a día nos representan y con quienes tenemos muchísimos desafíos de cambio por delante. A todos hacerles llegar mi más cordial saludo y ponerme a disposición para lo que necesiten en cualquier rincón del país.

Agosto de 2019
Arq. Fernando Pereira Figuerón
Presidente