El cine fue uno de los escenarios privilegiados donde el Art Déco imaginó la modernidad. A propósito del ciclo que Cinemateca dedica a este movimiento en el marco de la Semana de la Arquitectura 2026 organizada por SAU, esta serie de tres entregas recorre algunas de sus manifestaciones en el cine, con especial atención a las escenografías: espacios geométricos, arquitecturas fantásticas, interiores sofisticados y ciudades futuristas que convirtieron la pantalla en un verdadero laboratorio visual de la modernidad.

ESCENIFICAR LA MODERNIDAD: ART DÉCO Y CINE (parte 1)

Art Déco y Style Moderne

La Exposition Internationale des Arts Décoratifs et Industriels Modernes, celebrada en París en 1925, constituye un momento fundamental para la consolidación de las tendencias que posteriormente serían identificadas bajo la denominación Art Déco en forma retrospectiva y que deriva de una abreviación de Arts Décoratifs, expresión presente en el nombre de la exposición de 1925. En el período de entreguerras se utilizaron, en cambio, distintas denominaciones, entre ellas Style Moderne, para referirse a las nuevas tendencias decorativas. Surgido en el contexto de las transformaciones culturales y tecnológicas de las primeras décadas del siglo XX, el movimiento se distanció de las formas orgánicas y ornamentales del Art Nouveau para expresar una concepción más estilizada de la modernidad. Para seguir el desarrollo de este concepto se recurre a algunos conceptos vertidos por Román Gubern que aparecen en el resumen de la conferencia Art déco en el cine del 9/4/2015 publicado por la Fundación Juan March de Madrid (https://www.march.es/es/madrid/conferencia/universo-deco-i-art-deco-cine).

El Art Déco encontró su inspiración en la mecanización, la expansión de las ciudades, la industria y los nuevos medios de comunicación, incorporando valores asociados al progreso, la velocidad, la funcionalidad y la elegancia. Sus formas geométricas, composiciones simétricas y referencias al dinamismo y al futuro se difundieron rápidamente en la arquitectura, las artes decorativas, el mobiliario, los objetos de uso cotidiano y los medios de difusión, acompañando la transformación de los hábitos y de la cultura urbana.


1.a – Théâtre des Champs-Élysées, Auguste Perret. 1.
Fotografía de Asseline Stephane (Inventario General del Patrimonio Cultural)

En este contexto, según Román Gubern, el cine constituyó un ámbito especialmente propicio para la incorporación y difusión de la estética Art Déco. Como expresión característica de la cultura de masas y de la modernidad, el lenguaje cinematográfico no solo registró las nuevas formas de la arquitectura, el diseño y la moda, sino que también contribuyó a construir una imagen visual de la vida moderna. Escenografías, interiores, mobiliario, vestuario, iluminación y recursos gráficos incorporaron progresivamente los principios formales del Art Déco, convirtiendo a la pantalla en uno de los espacios privilegiados para su representación y circulación.

El Art Déco se vinculó estrechamente con una concepción de la modernidad asociada al lujo, la sofisticación y el progreso tecnológico. En arquitectura, esta tendencia combinó materiales costosos y una cuidada ejecución artesanal con formas geométricas, estilizadas y de inspiración moderna. Gubern destaca el Théâtre des Champs-Élysées de París, proyectado por Auguste Perret y construido en 1913, como un antecedente temprano de algunas de las tendencias que posteriormente confluirían en el Art Déco. Si bien en Francia estas expresiones fueron inicialmente identificadas como Style Moderne, compartieron con otras manifestaciones de la arquitectura moderna el empleo de materiales como el hormigón, el vidrio, el acero y el cromo, así como la búsqueda de nuevas soluciones formales.


1.b – Pabellón de Turismo de la Exposición Internacional de 1925 de París. Robert Mallet-Stevens.

La Exposition Internationale des Arts Décoratifs et Industriels Modernes de París, en 1925, permitió reunir y exhibir la diversidad de tendencias que posteriormente serían identificadas, especialmente desde la década de 1960, bajo la denominación de Art Déco. La presencia de propuestas tan diferentes como el pabellón Esprit Nouveau de Le Corbusier y el pabellón soviético proyectado por Konstantín Mélnikov evidencia la amplitud del panorama arquitectónico y artístico de la época. En este contexto convergieron formas geométricas de raíz cubista, composiciones dinámicas, referencias futuristas y aerodinámicas, colores audaces y motivos provenientes de tradiciones persas, japonesas, egipcias, mayas y africanas. Esta diversidad de fuentes fue articulada mediante una estética caracterizada por la estilización, la geometrización y la depuración de las formas.

Estas características resultaron particularmente apropiadas para su incorporación al lenguaje cinematográfico. La simplificación de las formas, los contrastes geométricos, las composiciones simétricas y el predominio de líneas definidas podían adquirir una notable eficacia visual en la imagen cinematográfica, incluso en las producciones realizadas en blanco y negro. El cine se convirtió así no solo en un medio capaz de reproducir la estética Art Déco, sino también en un espacio para experimentar con sus posibilidades escenográficas y contribuir a la construcción de una imagen visual de la modernidad.

Un caso especialmente significativo, en consideración de Román Gubern, es el del arquitecto Robert Mallet-Stevens, quien proyectó el Pabellón de Turismo de la Exposición Internacional de 1925 y que, en 1929, se convertiría en el primer presidente de la Unión de Artistas Modernos. Su interés por el cine favoreció una relación particularmente estrecha entre arquitectura, diseño y escenografía. Sus colaboraciones con el director Marcel L’Herbier en La inhumaine (1924) y Le vertige (1926) constituyen ejemplos tempranos de esta convergencia y provocaron un considerable impacto en su época.


1.c La inhumaine (1924)                                         1.d – Le vertige (1926)

Para Gubern, La inhumaine resulta especialmente reveladora por la integración de diferentes disciplinas en la construcción de sus espacios escénicos. Mallet-Stevens se encargó de los decorados exteriores, mientras otros artistas y diseñadores que compartían ideas como Fernand Léger, Pierre Chéreau, René Lalique, Puigforcat, Jean Luce, Raymond Templier y Paul Poiret participaron en el diseño de mobiliario, objetos, vestuario y joyas. Esta colaboración entre arquitectos, artistas, diseñadores y artesanos muestra hasta qué punto la estética Art Déco podía concebirse como una experiencia total, en la que arquitectura, decoración, mobiliario, objetos, moda y cine participaban de una misma construcción visual.

De este modo, la relación entre Art Déco y cine no debe entenderse únicamente como la incorporación de determinados motivos ornamentales a las películas. Se trató también de una transferencia de principios, lenguajes y profesionales entre distintas disciplinas. La pantalla cinematográfica se convirtió en un nuevo espacio para proyectar la arquitectura y el diseño de la modernidad, mientras que la arquitectura y las artes decorativas proporcionaron al cine recursos para imaginar y representar nuevos modos de habitar, de consumir y de relacionarse con una sociedad transformada por la tecnología y la cultura urbana. Debe leerse entonces como una relación recíproca entre ambos ámbitos.

Art Déco y el encuentro con Hollywood

El diseñador de Hollywood Cedric Gibbons asistió a la Exposición de París de 1925, experiencia que contribuyó a consolidar una imagen cinematográfica asociada con la modernidad, el lujo y la sofisticación. Las escenografías proyectaban así una vida idealizada y opulenta que ejercía una particular fascinación sobre el público, ofreciendo una forma de evasión frente a las dificultades económicas y sociales de la Gran Depresión y, posteriormente, de la Segunda Guerra Mundial. En Estados Unidos se utilizaron distintas denominaciones para designar las nuevas tendencias del diseño. Algunas de estas expresiones, especialmente el Streamline, serían posteriormente incorporadas dentro de la categoría historiográfica más amplia de Art Déco.

La incorporación de esta estética al cine coincidió con el creciente reconocimiento de los artistas y diseñadores vinculados a las artes decorativas. En París, los grandes almacenes y las casas de lujo impulsaron la colaboración entre diseñadores, joyeros y fabricantes, favoreciendo la difusión de objetos y productos concebidos según los nuevos principios estéticos. Esta renovación también repercutió en la moda y el vestuario cinematográfico, contribuyendo a construir la imagen de las grandes estrellas femeninas de Hollywood, cuya apariencia combinaba sofisticación, sensualidad y modernidad.


1.e – Diseño de escenografía Art Déco de Cedric Gibbons para The kiss (1929)

En MGM, Gibbons había sucedido al diseñador ruso Roman Petrovich Tyrtov, conocido como Erté, cuya concepción artística había encontrado dificultades para adaptarse a las exigencias funcionales de los decorados cinematográficos. Gibbons, en cambio, combinó conocimientos arquitectónicos y capacidad innovadora con una cuidadosa selección de mobiliario y objetos decorativos. Sus escenografías incorporaron suelos pulidos, superficies espejadas, maderas nobles, elementos cromados, esculturas y luminarias, configurando ambientes en los que arquitectura, diseño interior y decoración formaban una unidad visual. (ver Art Déco in the movies en https://www.veniceclayartists.com/art-deco-movies/).

Los materiales característicos de esta estética —acero, vidrio, cerámica, maderas nobles y marfil— se integraron en composiciones dominadas por la geometrización y la simplificación formal. Sus afinidades con el futurismo y el cubismo, así como con determinadas manifestaciones de la música y la cultura popular de la época, contribuyeron a construir una imagen dinámica y cosmopolita de la modernidad. La fotografía cinematográfica desempeñó asimismo un papel fundamental, al registrar y enfatizar las cualidades visuales de estos espacios y de las figuras que los habitaban.

Los estudios de Hollywood permanecieron atentos a las innovaciones procedentes de Europa y sus técnicos estudiaban aquellas producciones que proponían nuevas soluciones visuales, incluso cuando no llegaban a exhibirse comercialmente en Estados Unidos. De este modo, el Art Déco se incorporó progresivamente a las escenografías de hoteles, apartamentos de lujo, residencias de millonarios y grandes espectáculos musicales. Su presencia cinematográfica coincidió con la consolidación del cine como un arte sofisticado y como uno de los principales medios de difusión de los imaginarios de la vida moderna.


1.f – Dos “flappers” bailando Charleston en el Sherman Hotel, Chicago (1926)

La expansión del estilo, sin embargo, no se limitó a Hollywood. Mientras en ciudades como Chicago y Nueva York surgían nuevas arquitecturas verticales construidas con acero y vidrio, las formas Art Déco se difundían por distintas cinematografías nacionales, entre ellas las de Italia y España, en este último caso antes de la Guerra Civil. Surgido en el contexto parisino y consolidado internacionalmente durante el período de entreguerras, el Art Déco se había convertido así en un lenguaje visual capaz de articular arquitectura, diseño, moda y cine, y en uno de los principales símbolos de la modernidad y la elegancia de su tiempo.

En el ambiente urbano de los años veinte, el charleston y el jazz, los automóviles, los rascacielos, los transatlánticos y los aeroplanos se convirtieron en imágenes de una modernidad asociada al movimiento, la velocidad y el progreso tecnológico. El Art Déco compartió y transformó visualmente buena parte de ese imaginario, incorporándolo a la arquitectura, los objetos, la moda y las artes decorativas.

La fotografía de dos flappers (jóvenes mujeres de la década de 1920 que rompieron con las normas tradicionales de la sociedad occidental) bailando charleston sobre el pretil de un edificio en Chicago transmite atrevimiento, velocidad, movimiento y ruptura con las convenciones, valores estrechamente vinculados con la cultura urbana de los años veinte. Esta fascinación por la modernidad alimentó también una concepción de lo fantástico que encontró expresión en arquitecturas cada vez más audaces, así como en nuevos diseños, objetos y espacios.

Las formas del Art Déco en el cine contribuyeron a construir visualmente una idea de modernidad, lujo y futuro que trascendió las fronteras entre las distintas disciplinas y se incorporó al imaginario cultural del período de entreguerras.

Art Déco y lenguaje cinematográfico

El cine de las décadas de 1920 y 1930 compartió con el Art Déco la fascinación por la modernidad, la velocidad, la geometría y los avances tecnológicos. En las escenografías cinematográficas comenzaron a adquirir protagonismo las composiciones de líneas rectas, simetrías, formas escalonadas, círculos, abanicos y motivos radiales, acompañadas por materiales y acabados asociados con el lujo y la sofisticación. Estos recursos contribuyeron a construir una representación visual de la vida moderna y de un futuro imaginado a través de la arquitectura, los interiores, el mobiliario y los objetos.

Las salas cinematográficas

Hasta aquí, el análisis se ha concentrado en el Art Déco representado por el cine. Pero la relación entre ambos fenómenos también puede observarse en sentido inverso: en la arquitectura de las propias salas cinematográficas.

Durante el período de expansión del Art Déco, los cines se transformaron en espacios destinados a representar la modernidad urbana. Fachadas monumentales, marquesinas luminosas, tipografías geométricas, relieves decorativos, interiores suntuosos y elaborados sistemas de iluminación artificial contribuían a convertir la asistencia al cine en una experiencia que excedía la proyección de una película. El edificio y sus espacios interiores formaban parte de un espectáculo asociado al progreso tecnológico, al entretenimiento y a las nuevas formas de consumo cultural.

           
1.g – Cine Teatro Metro. IHAFt.15121    1.h – Cine Trocadero

En consecuencia, el vínculo entre Art Déco y cine puede abordarse desde una doble perspectiva: por un lado, a través de su incorporación al lenguaje visual de las películas y, por otro, mediante el estudio de las salas cinematográficas como manifestaciones arquitectónicas y espaciales de la modernidad del período. El cine constituye así no solo un medio audiovisual, sino también un fenómeno urbano y un espacio de sociabilidad en el que convergen arquitectura, diseño, tecnología y cultura de masas. Esta perspectiva resulta especialmente pertinente para estudiar la recepción y adaptación del Art Déco en América Latina y, particularmente, en Montevideo, donde las salas cinematográficas participaron de las transformaciones de la imagen de la ciudad y de las nuevas formas de experimentar el espacio urbano durante el período de entreguerras.

En Montevideo, esta relación puede observarse en diversas salas construidas durante las décadas de 1930 y 1940. Entre ellas se encuentran el Cine Teatro Metro, inaugurado en 1936, cuyas directivas principales fueron establecidas desde Estados Unidos y cuyos planos fueron revisados por Harry Moskowitz, ingeniero jefe del Departamento de Construcciones de Metro-Goldwyn-Mayer (MGM), así como el Ambassador (1937), el Radio City (1937) y el Trocadero (1941). Estos edificios incorporaron, con diferentes matices, recursos formales asociados a la estética Art Déco, tanto en sus fachadas como en sus espacios interiores, integrando geometría, monumentalidad, iluminación y elementos decorativos en una concepción arquitectónica estrechamente vinculada con la experiencia cinematográfica. En este sentido, las salas de cine montevideanas constituyen un campo particularmente significativo para analizar cómo el Art Déco se incorporó a la cultura urbana y a los nuevos espacios de entretenimiento de la ciudad.

En el interior también encontramos ejemplos destacados dentro de esta corriente. Solamente para mencionar algunos: el cine Astor (1939) en Paysandú, reinaugurado en 2019 como el Espacio Cultural Gobbi, el cine-teatro Atenas (1940) de Young, o el ejemplo tardío del cine Helvético (1955), actualmente denominado Centro Regional de Cultura Cine Helvético, en Nueva Helvecia.

Estos ejemplos muestran que la relación entre cine y Art Déco no se limitó a las imágenes proyectadas en la pantalla: también alcanzó los espacios construidos para recibirlas, convirtiendo las salas cinematográficas en verdaderos escenarios urbanos de la modernidad.

Texto escrito por: Daniel de León