En el marco de la Semana de la Arquitectura en Uruguay (SARQ) 2026, la sede de SAU en Salto propuso una manera diferente de recorrer la ciudad: al anochecer, linterna en mano y con la mirada puesta en aquellos detalles que muchas veces pasan inadvertidos.
El recorrido comenzó en una vivienda Art Déco ubicada en Sarandí 255, una de las obras destacadas por la consigna de esta edición de la SARQ y señalizada especialmente para la ocasión. Allí se dio inicio a un itinerario por el centro de Salto que permitió reconocer distintas expresiones de la arquitectura de la ciudad y, además, ingresar a dos viviendas Art Déco que formaron parte del recorrido.
La propuesta invitó a detenerse. A observar con atención aquello que forma parte del paisaje cotidiano y que, justamente por ser cotidiano, muchas veces dejamos de mirar. Fachadas que quedan parcialmente ocultas detrás de carteles comerciales, detalles ornamentales que pasan desapercibidos, esquinas que guardan parte de la historia de la ciudad y edificios que permiten reconstruir distintas etapas de su desarrollo urbano.
Si bien el Art Déco tuvo un lugar central, el recorrido también permitió reconocer construcciones vinculadas a la arquitectura moderna de mediados del siglo XX en adelante y algunas obras emblemáticas del Art Nouveau, componiendo un panorama diverso de la arquitectura salteña.
Uno de los aspectos más significativos de la experiencia fue la diversidad del público. Participaron arquitectos, socios y colegas de SAU, profesionales de otras áreas, estudiantes de Turismo, estudiantes de UTU y público general. Personas con recorridos y conocimientos diferentes, reunidas por una misma inquietud: mirar la ciudad con otros ojos.
El recorrido fue también una oportunidad para encontrarse con algunos de los nombres que forman parte de la historia arquitectónica de Salto. Entre ellos, el arquitecto Armando Barbieri, figura vinculada a una importante transformación urbana de la ciudad, cuyas obras permiten reconocer tanto la incorporación del Art Déco como otros lenguajes arquitectónicos en el paisaje salteño.
También apareció la obra de Luis Gallino, quién construyó el Museo de Bellas Artes y el Palacio Gallino, uno de los ejemplos más significativos de la arquitectura ecléctica en Salto.
La caminata permitió, asimismo, acercarse a los primeros arquitectos vinculados a la arquitectura moderna salteña, como Carlos Rodríguez Fosalba, y detenerse ante la Iglesia Metodista, una de las piezas destacadas del recorrido. El edificio guarda además un vitral diseñado por Leandro Silva Delgado, paisajista salteño de reconocida trayectoria nacional e internacional.
La Plaza Artigas fue otro de los puntos centrales del itinerario. Allí el recorrido tomó especial fuerza al permitir reconocer, dentro de su perímetro, distintas expresiones de la arquitectura moderna y las relaciones que estas construcciones establecen con el espacio urbano.
El trayecto culminó nuevamente en una vivienda Art Déco: la vivienda Fletcher, otra de las obras destacadas en el marco de la SARQ por su particular carácter y por conservar de manera integral las características de este lenguaje arquitectónico.
La participación de SAU Salto en esta edición de la Semana de la Arquitectura también se extendió a la exposición inaugurada en Fundación BROU, donde se presentó una obra Art Déco de la ciudad, incorporando así a Salto a la mirada nacional propuesta por la SARQ.

Más allá de los edificios y de los nombres propios, la experiencia dejó planteada una pregunta sencilla: ¿cuánto de nuestra ciudad realmente vemos cuando la recorremos?
La iniciativa de la SARQ parte justamente de esa posibilidad: que los propios uruguayos podamos conocer y reconocer la arquitectura de nuestro país, no solamente a través de los grandes hitos, sino también desde aquello que forma parte de nuestras calles y de nuestra experiencia cotidiana.
En ese sentido, el recorrido recupera la idea de Francesco Careri sobre el andar como práctica estética, como una forma de conocer el territorio a través del movimiento y de una observación detenida. Caminar se convierte así en una herramienta para descubrir lo que siempre estuvo allí, pero que quizás nunca habíamos mirado de esa manera.
Desde SAU Salto, la propuesta fue una invitación a caminar, observar y reconocer. A descubrir que detrás de los carteles, las fachadas y el ritmo cotidiano de la ciudad existe un patrimonio construido que cuenta historias sobre Salto y sobre quienes la fueron construyendo.