El cine fue uno de los escenarios privilegiados donde el Art Déco imaginó la modernidad. A propósito del ciclo que Cinemateca dedica a este movimiento en el marco de la Semana de la Arquitectura organizada por SAU, esta serie de tres entregas recorre algunas de sus manifestaciones en el cine, con especial atención a las escenografías: espacios geométricos, arquitecturas fantásticas, interiores sofisticados y ciudades futuristas que convirtieron la pantalla en un verdadero laboratorio visual de la modernidad.
ESCENIFICAR LA MODERNIDAD: ART DÉCO Y CINE (parte 3)
Art Déco: persistencias y relecturas en el cine
La presencia del Art Déco en el cine no desapareció con el agotamiento de su período histórico. Por el contrario, sus formas continuaron siendo utilizadas durante las décadas posteriores como un repertorio visual asociado con la modernidad, la sofisticación, la monumentalidad y el poder. En este proceso se produjo una transformación significativa: el Art Déco dejó progresivamente de funcionar como representación directa de la contemporaneidad para convertirse en una referencia histórica susceptible de ser reinterpretada.
El salto hacia películas como Star Wars y Batman permite observar esta persistencia más allá de los años veinte y treinta. En estas producciones, determinados recursos formales y simbólicos vinculados al Art Déco son recuperados para construir imágenes del futuro, del pasado, de la ciudad, del poder y de la sofisticación. No se trata, por tanto, de una continuidad estilística estricta, sino de relecturas, apropiaciones y persistencias de un lenguaje que aparece combinado con otras tradiciones visuales, entre ellas el expresionismo, el futurismo, el modernismo, el film noir y el raygun gothic(estilo visual y arquitectónico que, aplicado a entornos de ciencia ficción retrofuturistas).
Esta recuperación implica, además, un cambio en el significado de algunos de sus componentes. Frente al imaginario de las décadas de 1920 y 1930, en el que la tecnología podía representar la promesa de un mundo moderno, eficiente y mejor, las producciones posteriores pueden presentar esa misma tecnología de manera ambivalente: como expresión de poder, control, amenaza o distopía. De este modo, la geometría, la monumentalidad, la estilización y la asociación entre diseño y tecnología dejan de ser exclusivamente signos de progreso para adquirir nuevos significados dentro de contextos narrativos y estéticos diferentes.
Star Wars: relectura del Art Déco en la arquitectura del poder
Desde Star Wars (1977), y con particular desarrollo en producciones posteriores de la saga, pueden reconocerse determinados recursos formales y simbólicos asociados al Art Déco, particularmente el uso de la geometría, la simetría, la repetición modular y la monumentalidad. Estos elementos son incorporados a una estética cinematográfica más amplia, en la que confluyen referencias procedentes del futurismo, la arquitectura monumental, el diseño industrial, la ciencia ficción y diversas tradiciones visuales del siglo XX.
La relación resulta especialmente visible en algunos de los espacios vinculados al Imperio y, en producciones posteriores, en Coruscant, una de las ciudades-planeta fundamentales de la saga.
Se trata de un mundo completamente urbanizado, cuya superficie está ocupada por una inmensa estructura metropolitana desarrollada en múltiples niveles, en la que la presencia de la naturaleza queda desplazada por la infraestructura urbana. Su concepción visual puede vincularse con Nueva York y, especialmente, con el skyline de Manhattan, donde edificios como el Empire State Building y el Chrysler Buildingconstituyen referencias significativas. Una diferencia fundamental radica en que, en Coruscant, la ciudad se desarrolla verticalmente y la calle tradicional es sustituida por un sistema tridimensional de circulación y superposición edilicia.
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El paisaje urbano de la ciudad-planeta retoma rasgos característicos de la gran metrópolis moderna (concentración edilicia, verticalidad y monumentalidad de los rascacielos) y los lleva a una escala extrema. Si Manhattan convirtió al rascacielos en uno de los símbolos de la modernidad, Coruscant transforma esa lógica en una ciudad planetaria desarrollada en miles de niveles y recorrida por redes de circulación aérea.
Las formas escalonadas, las líneas verticales y la geometría propias de determinadas expresiones del Art Déco, junto con las superficies aerodinámicas y metálicas asociadas al Streamline, son reinterpretadas como atributos de una ciudad futura y adquieren una nueva dimensión. Coruscant no representa una ruptura absoluta con la ciudad moderna, sino la radicalización de algunas de sus tendencias: más altura, mayor densidad, mayor velocidad y una integración cada vez más estrecha entre arquitectura, tecnología e infraestructura.
Existe además una dimensión simbólica. En Nueva York el rascacielos se convirtió en representación del poder económico y de la modernidad; en Coruscant, en cambio, setransforma en imagen del poder político, tecnológico e imperial. Los sectores superiores y monumentales se asocian con las instituciones de gobierno, mientras que los niveles inferiores aparecen como espacios marginales y conflictivos. La verticalidad arquitectónica se convierte así en una metáfora de la estratificación social.
Coruscant no reproduce literalmente el Art Déco, pero recupera algunos de sus principios visuales y los proyecta hacia el futuro. La verticalidad, la geometría, las formas escalonadas y la regularidad compositiva adquieren una función que trasciende lo decorativo. El orden espacial se convierte en expresión visual del orden político: la arquitectura imperial no solo alberga el poder, sino que contribuye a representarlo. La monumentalidad y la repetición formal transmiten ideas de permanencia, jerarquía y control.
Esta resignificación resulta particularmente significativa en relación con el imaginario tecnológico del Art Déco. Dentro de una parte importante del imaginario moderno de las décadas de 1920 y 1930, la geometría, la máquina y los nuevos materiales se asociaron con ideas de progreso y transformación de la vida cotidiana. En Star Wars, en cambio, esos mismos recursos pueden adquirir una dimensión opresiva: la tecnología deja de representar necesariamente la promesa de un mundo mejor y puede convertirse en instrumento de dominación, vigilancia y destrucción. La monumentalidad ya no expresa únicamente progreso, sino también autoridad y amenaza.
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3.c – Just Imagine (1930) |
3.d – Things to Come (1936) |
Esta transformación permite establecer un vínculo con películas anteriores como Just Imagine (1930) y Things to Come (1936), en las que la arquitectura geométrica y la tecnología fueron utilizadas para imaginar sociedades futuras. Mientras aquellas producciones construyeron buena parte de sus futuros imaginarios a partir de la confianza en la capacidad transformadora de la ciencia, la técnica y la planificación, Star Wars recupera algunos de esos códigos desde una perspectiva diferente: el futuro ya no aparece necesariamente como horizonte inequívoco de progreso, sino como un espacio donde la tecnología puede estar al servicio del control político y militar.
En 1977 habían transcurrido poco más de cincuenta años desde la Exposición Internacional de Artes Decorativas e Industriales Modernas de París de 1925. El Art Déco ya constituía entonces un lenguaje históricamente distante, pero sus formas continuaban disponibles dentro de la cultura visual. Star Wars participa de esta persistencia no mediante una reconstrucción histórica del estilo, sino a través de la apropiación y combinación de determinados códigos formales con otras tradiciones estéticas. Su diseño visual es deliberadamente ecléctico y articula referencias al Art Déco con el futurismo, la arquitectura industrial, el modernismo y diversas imágenes procedentes de la historia de la arquitectura y de la ciencia ficción.
Más que una continuidad estilística, Star Wars evidencia la capacidad del Art Déco para sobrevivir como repertorio visual y simbólico. Sus principios de geometría, estilización y monumentalidad pueden desprenderse de su contexto histórico original y reutilizarse para construir nuevas representaciones de la ciudad, la tecnología y el poder.
Batman: el Art Déco como memoria de la ciudad moderna
Otro ejemplo particularmente significativo de la persistencia y resignificación del Art Déco puede observarse en Batman (1989), dirigida por Tim Burton. La ciudad de Gotham combina elementos procedentes del Art Déco con referencias al expresionismo, el film noir y la arquitectura industrial. La verticalidad de los edificios, la geometrización de las formas, la monumentalidad y el contraste entre superficies iluminadas y espacios sombríos construyen una metrópolis deliberadamente atemporal, en la que conviven distintas imágenes históricas de la ciudad moderna.
En esta representación, determinados recursos asociados al Art Déco adquieren una nueva carga simbólica. Durante las décadas de 1920 y 1930, una parte importante del imaginario moderno vinculó la geometría, la verticalidad, los rascacielos, los nuevos materiales y la monumentalidad con ideas de progreso, prosperidad, velocidad y transformación tecnológica. En Batman, estos recursos son recuperados dentro de un universo dominado por la oscuridad, la corrupción, la violencia y la decadencia. La monumentalidad conserva su asociación con la riqueza y el poder, pero deja de expresar necesariamente una visión optimista de la modernidad. Se configura así una suerte de modernidad envejecida, en la que el esplendor arquitectónico del pasado aparece atravesado por la crisis.
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3.e – Arte conceptual realizado por Anton Furst para Batman (Tim Burton, 1989) |
En su artículo La metrópolis sublime de Hugh Ferriss (N.º 2 de la revista Teatro Marítimo, marzo de 2012), David Rivera analiza las visiones urbanas propuestas por Ferriss en los años veinte y establece relaciones con distintas expresiones de cine futurista, desde Just Imagine (David Butler, 1930) hasta ejemplos como Blade Runner(Ridley Scott, 1982), Dune (David Lynch, 1984), Brazil (Terry Gilliam, 1985) y DarkCity (Alex Proyas, 1998). Las perspectivas de Ferriss, caracterizadas por la monumentalidad, la verticalidad, la geometrización y los volúmenes escalonados, participan de un imaginario visual estrechamente vinculado con la sensibilidad del Art Déco, especialmente con la representación de la gran metrópolis moderna como escenario de progreso, poder y transformación tecnológica. En ese mismo artículo se destaca el interés por el efecto psicológico de la arquitectura y los espacios, que actúan como poderosos agentes que influyen en los pensamientos, emociones y acciones de las personas que los habitan y recorren.
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3.f – The Majestic Hotel, Hugh Ferris (1930) |
Al abordar Batman de Tim Burton (1989), Rivera destaca las referencias al Art Déco y la influencia de Hugh Ferriss en el diseño de producción liderado por Anton Furst(ganador un Óscar por este trabajo) en la concreción de una “(…) atmósfera irreal y atemporal, en la que no resulta infrecuente la aparición de la tecnología futurista.”
Gotham City es concebida como una ciudad monumental y vertical, donde conviven rascacielos, fábricas, estaciones, espacios industriales, interiores lujosos y edificios caracterizados por formas geométricas. Esta heterogeneidad contribuye a construir una ciudad que no pertenece a un período histórico preciso. Más que reconstruir una determinada ciudad de las décadas de 1920 o 1930, Burton recupera fragmentos de distintas tradiciones visuales para producir una imagen condensada de la gran metrópolis moderna.
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3.g – Batman (Tim Burton, 1989) |
Esta operación resulta especialmente significativa porque el Art Déco funciona como una memoria visual de la ciudad moderna. Sus formas conservan la capacidad de evocar un pasado asociado con el lujo, la sofisticación, los grandes edificios y el optimismo tecnológico, pero, al ser trasladadas al universo de Gotham, quedan asociadas a una ciudad deteriorada y amenazante. El estilo conserva, por tanto, su capacidad para representar la modernidad, aunque esta ya no aparece como una promesa inequívoca de progreso, sino como una modernidad atravesada por sus propias contradicciones.
Esta operación alcanza una expresión todavía más sistemática en Batman: TheAnimated Series (1992-1995), donde Gotham adopta una estética que combina Art Déco, film noir y elementos futuristas. Automóviles y teléfonos de apariencia antigua conviven con tecnologías imaginarias, mientras que los edificios y espacios urbanos mantienen una marcada geometrización y monumentalidad. La combinación de elementos pertenecientes a diferentes momentos históricos produce una ciudad situada deliberadamente fuera de una cronología precisa.
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3.h – Batman: The Animated Series |
En este caso, el Art Déco deja de funcionar como representación de una época determinada para convertirse en un recurso capaz de construir una determinada idea de ciudad moderna. Su utilización permite recuperar simultáneamente la monumentalidad y el lujo asociados con el pasado y la percepción de una ciudad atravesada por la decadencia y la violencia. De este modo, sus formas se desprenden de su contexto histórico original y adquieren nuevos significados dentro de un universo narrativo en el que la memoria de la modernidad convive con su crisis.
Memoria de la modernidad
El recorrido realizado permite observar una transformación en la relación entre Art Déco y cine. Durante las décadas de 1920 y 1930, el lenguaje Art Déco participó de la representación contemporánea de la modernidad, asociado con la geometría, la velocidad, la tecnología, la monumentalidad y la transformación de la ciudad. En las producciones posteriores, esos recursos fueron progresivamente separados de su contexto histórico original para convertirse en un repertorio visual capaz de evocar el pasado, imaginar futuros y representar distintas concepciones del poder y de la ciudad.
Esta permanencia no depende de la reproducción fiel de un estilo histórico, sino de la capacidad de determinados recursos (la geometría, la simetría, la verticalidad, la monumentalidad, la estilización y su relación con la tecnología) para conservar una fuerte capacidad evocadora. Al combinarse con otras tradiciones, como el futurismo, el expresionismo, el film noir, la arquitectura industrial o la ciencia ficción, estos elementos adquieren nuevos significados de acuerdo con las necesidades narrativas y estéticas de cada producción.
En Star Wars, esta operación se manifiesta mediante la proyección hacia el futuro de algunos rasgos asociados con la gran metrópolis moderna. Coruscant lleva a una escala extrema la verticalidad, la concentración edilicia, la monumentalidad y la integración entre arquitectura, tecnología e infraestructura, convirtiéndolas en componentes de una representación del poder político y tecnológico. En Batman, en cambio, el Art Décofunciona fundamentalmente como memoria visual de la ciudad moderna: sus formas evocan el lujo, la sofisticación y el optimismo tecnológico de un pasado que, trasladado a Gotham, aparece atravesado por la oscuridad, la violencia y la decadencia.
Podemos establecer una diferencia fundamental. Mientras que en Star Wars esa memoria es proyectada hacia un futuro donde la tecnología puede representar poder y dominación, en Batman es desplazada hacia una ciudad ficticia donde el esplendor moderno aparece asociado con decadencia y crisis.
Las dos operaciones muestran que la permanencia del Art Déco en el cine no supone una continuidad estilística estricta. Se trata, más bien, de la persistencia de un conjunto de formas y asociaciones visuales que pueden ser apropiadas y resignificadas en contextos históricos y narrativos diferentes. El Art Déco deja así de ser únicamente el lenguaje visual de una época para convertirse en una forma de memoria de la modernidad y, al mismo tiempo, en un recurso para imaginar ciudades, futuros y estructuras de poder.
El cine constituye, en este sentido, un ámbito privilegiado para observar la transformación de ese imaginario: primero como expresión de una modernidad vivida como presente y, posteriormente, como repertorio visual recuperado desde la distancia histórica. Su permanencia no reside en la vigencia del estilo como lenguaje dominante, sino en la capacidad de sus formas para ser reconocidas, combinadas y resignificadas. El Art Déco deja así de ser únicamente el lenguaje visual de una época para convertirse en una de las formas mediante las cuales la cultura contemporánea continúa evocando, imaginando y reinterpretando la modernidad.