La reciente publicación de la Guía de obras arquitectónicas modernas y contemporáneas del departamento de Colonia constituye un aporte significativo para la difusión y valoración del patrimonio arquitectónico uruguayo. El trabajo reúne obras desarrolladas entre 1940 y 2020, visibilizando una producción que ha recibido menor atención que otros bienes patrimoniales, pero que resulta fundamental para comprender la evolución de la arquitectura nacional.
Conversamos con el arquitecto Miguel Odriozola, autor de la publicación, sobre el proceso de investigación, los criterios de selección de las obras y los desafíos que plantea el reconocimiento y la preservación de la arquitectura moderna y contemporánea como parte del patrimonio cultural.
Después de haber investigado y difundido durante años el patrimonio histórico de Colonia, ¿qué fue lo que te llevó a centrar la mirada en la arquitectura moderna y contemporánea del departamento?
Entiendo la arquitectura moderna y contemporánea como parte del patrimonio cultural, en este caso, del departamento de Colonia, aunque históricamente haya recibido una atención muy inferior a la otorgada al patrimonio arquitectónico y urbano del Barrio Histórico. Ambas constituyen dimensiones complementarias del patrimonio, con valores y desafíos de conservación propios.
La intención de esta guía fue poner en valor un conjunto de obras que evidencian la incorporación de los principios de la modernidad y, posteriormente, realizaciones contemporáneas caracterizadas por una mayor experimentación formal y un diálogo más complejo con el contexto. Si bien predominan las obras urbanas, también se incluyen ejemplos emplazados en ámbitos rurales, con el propósito de mostrar la amplitud territorial de estos procesos.
Este proyecto también responde a un interés personal de larga data. Desde hace más de una década tenía el propósito de difundir la obra de mi padre fuera del Barrio Histórico. A partir de 2018 comencé a desarrollar esa investigación de forma sistemática y, con el tiempo, comprendí que esa producción debía integrarse a un panorama más amplio de la arquitectura moderna y contemporánea del departamento.
En definitiva, la guía parte de una convicción sencilla: aquello que se conoce puede valorarse y, en consecuencia, tiene mayores posibilidades de ser preservado.
¿Cuáles fueron los criterios para seleccionar las obras incluidas en la guía?
La selección respondió, en primer lugar, a la intención de reunir obras representativas de la arquitectura moderna y contemporánea producida en el departamento entre 1940 y 2020. No se buscó establecer un canon de las «mejores» obras, sino construir una muestra significativa que permitiera comprender la diversidad y evolución de la producción arquitectónica durante ese período.
Como sucede en toda publicación de estas características, las limitaciones de espacio y tiempo hicieron necesario establecer un recorte. En consecuencia, algunas obras de indudable interés quedaron fuera de este volumen, con la expectativa de que puedan incorporarse en futuras ediciones.
La investigación permitió además acceder, en numerosos casos, a documentación inédita o poco difundida, cuyo valor justificó ampliar el tratamiento de determinadas obras más allá de lo previsto inicialmente.
La definición final del conjunto fue enriquecida por el intercambio con numerosos colegas. En particular, resultó fundamental la colaboración del arquitecto Gerardo Martínez Peraza. La publicación cuenta además con el prólogo de la Dra. Arq. Laura Alemán, un ensayo crítico del arquitecto Fredy Massad y los aportes y revisiones del arquitecto Álvaro Cayón, además de la colaboración de muchos otros colegas en distintas etapas del trabajo.
¿Qué aspectos crees que representan mejor la identidad arquitectónica de Colonia en los siglos XX y XXI? ¿Podrías sintetizar estos aspectos mencionando 3 ejemplos?
Más que identificar tres obras como representativas de una supuesta identidad arquitectónica, prefiero hablar de tres procesos que considero relevantes.
En primer lugar, la incorporación de los principios de la arquitectura moderna, visible en obras que introdujeron nuevas formas de concebir el espacio, la estructura y la relación con el entorno (claro que hay más).
En segundo término, la continuidad de una producción arquitectónica de calidad que, sin renunciar a la modernidad, incorporó respuestas específicas a las condiciones ambientales, paisajísticas y culturales del departamento.
Finalmente, el desarrollo reciente de una arquitectura contemporánea que explora nuevos lenguajes proyectuales, materiales y tecnologías, manteniendo un diálogo cada vez más consciente con el paisaje y el territorio.
Precisamente, uno de los objetivos de la guía es contribuir a que estas obras pasen a formar parte del imaginario colectivo y sean reconocidas como componentes significativos de la identidad arquitectónica de Colonia.
¿Crees que la arquitectura moderna recibe el mismo reconocimiento patrimonial que la arquitectura histórica?
No. La arquitectura moderna aún no recibe un reconocimiento patrimonial comparable al de la arquitectura histórica. En buena medida, ello responde a que todavía es percibida como demasiado reciente para ser considerada patrimonio. Sin embargo, hace varias décadas que los organismos internacionales y numerosos especialistas sostienen que los valores patrimoniales no dependen exclusivamente de la antigüedad de las obras. La difusión y el conocimiento constituyen herramientas fundamentales para avanzar en ese reconocimiento.
Sobre esta publicación, ¿hay alguna obra o autor que te interese destacar por su calidad o por el escaso conocimiento que existe sobre ellos?
Más que destacar una obra o un autor en particular, me interesa resaltar el conjunto. Muchas de las obras incluidas poseen una notable calidad arquitectónica y, sin embargo, permanecen prácticamente desconocidas para el público general e incluso para parte de quienes estudian la arquitectura nacional. La guía reúne obras de figuras ampliamente reconocidas, como Julio Vilamajó, Miguel Ángel Odriozola Odriozola, Miguel Ángel Otaegui o Leonel Oronoz, junto a otras de arquitectos menos difundidos, cuyo aporte merece igualmente ser conocido y valorado.
¿Qué puede aportar esta guía a profesionales, estudiantes y tomadores de decisiones?
Aspiro a que la guía se convierta en una herramienta útil para profesionales, estudiantes, investigadores y también para quienes intervienen en la planificación y gestión del territorio. El conocimiento constituye el primer paso hacia la valoración, y ésta, a su vez, favorece la conservación. Si la publicación contribuye a ampliar la mirada sobre el patrimonio arquitectónico del departamento y a sensibilizar respecto de la importancia de estas obras, habrá cumplido uno de sus principales objetivos.
¿Tenés alguna reflexión sobre la arquitectura moderna y contemporánea de Colonia a la hora de enfrentar los desafíos del crecimiento urbano, el turismo y la preservación del paisaje cultural del departamento?
La guía no aborda específicamente estas problemáticas, pero la pregunta invita a una reflexión necesaria. Uno de los grandes desafíos contemporáneos consiste en compatibilizar el crecimiento urbano con la preservación del patrimonio construido y del paisaje cultural. En ese sentido, resulta oportuno preguntarnos por qué muchas edificaciones de calidad permanecen vacías o subutilizadas mientras las ciudades continúan expandiéndose sobre nuevos suelos, con los costos económicos, ambientales y sociales que ello implica. Reutilizar y poner en valor el patrimonio existente debería formar parte de una estrategia integral de desarrollo sostenible.
Siempre entendí que investigar es sólo una parte del proceso. El conocimiento adquiere verdadera dimensión patrimonial cuando logra compartirse. Si una obra permanece desconocida, difícilmente pueda ser valorada y, mucho menos, preservada. Por eso considero que la investigación y la difusión son tareas inseparables.