En el marco de la Semana de la Arquitectura (SARQ), UTEC Minas, un proyecto de MASA Arquitectos, formó parte de las presentaciones de las Mesas de Trabajos Profesionales, una de las líneas de actividades de esta edición.
El proyecto propone recuperar y transformar una infraestructura existente para darle lugar a un nuevo espacio educativo, abierto a la comunidad. A partir de la memoria del edificio y su vínculo con la ciudad, la propuesta combina la reutilización de lo construido, la generación de nuevos espacios públicos y la incorporación de estrategias de sostenibilidad.
Conversamos con el Arq. Martín Pronczuk de MASA Arquitectos, sobre las decisiones proyectuales, los desafíos de intervenir sobre una construcción con historia y el papel de la arquitectura en la transformación de las ciudades y sus comunidades.
La sede de UTEC Minas se instala en un edificio que tuvo distintos usos a lo largo de la historia, desde mercado regional hasta terminal de ómnibus, ¿qué aspectos de esa memoria del lugar les interesó conservar y cómo incidieron en las decisiones del proyecto?
Hubo varias cosas que quisimos retomar o, de alguna manera, reconfigurar en clave contemporánea. Una era el mercado: en la calle de atrás era donde se hacía la feria, que era como un lugar de intercambio, un lugar donde los vecinos se encontraban. Nos parecía súper importante volver a resignificar ese espacio.
La otra era intentar mantener la masa de inicio construida, que permitía algunas fugas urbanas que nos parecían súper interesantes. Las manzanas tienen una morfología ya conocida, pero esta construcción tenía ciertos retiros que nos parecía interesante mantener. Inclusive, una de las poblaciones hace referencia a la primera construcción existente. Esas cosas nos parecían interesantes de mantener.
La propuesta busca transformar el interior de la manzana en un espacio verde abierto a la comunidad, ¿qué potencial identificaron en ese espacio y qué aporta esta operación a la relación entre el edificio, la ciudad y sus habitantes?
En este caso, cuando vimos la estructura urbana de la ciudad, identificamos dentro del casco consolidado dos plazas: la Plaza Rivera y la Plaza Libertad.
Nos parecía que era importante poder introducir cierta vegetación en los espacios públicos de la ciudad. Por eso surge esta nueva plaza, Parque UTEC, que se incorporaría como un nuevo sistema de espacios públicos.
El proyecto parte de la reutilización de una infraestructura existente, adaptándola a un programa educativo contemporáneo, ¿cuáles fueron los principales desafíos de trabajar sobre lo construido y cómo se definió qué conservar, transformar o incorporar?
Siempre trabajar sobre lo existente es un desafío, y más cuando los edificios tuvieron varios usos y varias modificaciones. De alguna manera, siempre estás predispuesto a encontrar ciertas sorpresas.
En el proyecto, la terminal ya había tenido una reforma interesante y nos parecía que tenía cualidades espaciales muy lindas para mantener. De alguna manera, ese lugar estaba en la memoria colectiva de la ciudad de Minas y sus ciudadanos, algo que podrían volver a encontrar, pero con una tónica contemporánea.
En la propuesta, las decisiones de diseño se vinculan con estrategias de sostenibilidad, como el aprovechamiento de la luz, la generación de sombra, la incorporación de energía fotovoltaica y la recuperación del agua de lluvia., ¿cómo se integraron estos criterios al proyecto desde sus primeras etapas?
En cuanto a la sostenibilidad, nos pareció que una de las cosas principales era tratar de mantener lo que ya está, es decir, qué estructuras nos servían para poder dar un nuevo programa UTEC y tratar de aprovechar lo más posible.
Entendíamos que la recuperación del agua de lluvia mediante lo existente era muy compleja, entonces preferimos hacer un techo nuevo, tal que tuviera solamente dos aguas y, de alguna manera, nos permitiera optimizar el recorrido de la lluvia hacia los tanques de recolección.
También el techo nos permitía generar una granja de paneles fotovoltaicos y vimos que era una potencialidad hacer eso: tratar de restaurar todo ese techo existente. Nos parecía que era mucho más complicado cambiarlo y generar una pieza más simple.
Esa fue una de las grandes estrategias del proyecto: eliminar el techo y generar uno nuevo, y tratar de mantener lo más posible la estructura de la circulación existente, los entrepisos y tabiques inferiores.
En cuanto al techo, tenemos también como alero, que hace al norte, que protege y genera sombra. En un futuro, los árboles de la parte de la plaza Parque UTEC van a crecer y van a generar esa continuidad entre lo natural y lo artificial hacia adentro, generando ese espacio bajo la sombra, que entendemos que falta o que le hace muy bien a la ciudad de Minas.
UTEC propone descentralizar la educación superior y fortalecer la formación tecnológica en el interior del país, qué papel puede desempeñar la arquitectura en estos procesos y de qué manera creen que esta sede puede contribuir a la vida urbana y social de Minas?
Creo que, principalmente, poder descentralizar la educación universitaria en el territorio uruguayo es fundamental. Me parece una apuesta muy buena y necesaria.
Después, esto va acompañado con una arquitectura. Lo primordial es poder descentralizar la educación y, si los edificios acompañan esta energía y le dan impulso, bienvenido sea. Creo que hay también otras sedes que se tienen que tener en cuenta.
Me parece interesante generar este espacio calificado para poder desarrollar ciertas tareas, pero también que puedan generar vínculos locales con el resto de la ciudadanía.
El proyecto plantea una transformación que va más allá de adaptar un edificio a un nuevo uso: recupera una infraestructura con historia y la convierte en un espacio de aprendizaje, encuentro y convivencia, ¿qué aprendizajes de esta experiencia consideran relevantes para futuras intervenciones en edificios existentes en otras ciudades del país?
Creemos que, de alguna manera, vincularse con edificios existentes que traen una historia atrás es una experiencia nueva según cada encargo. Me parece que, desde ese punto de vista, es algo muy rico y que siempre termina brindando aprendizajes o experiencias a futuro.
Creo que nuestra generación de arquitectos, de alguna manera, tiene que empezar a vincularse más con las operaciones en edificios existentes. Parece que hacer arquitectura desde cero o en lugares sin construcciones es cada vez más escaso o, de alguna manera, debería ser, por lo menos desde la profesión o la disciplina, mirar un poco más las cosas que ya tenemos y cómo podemos hacer transformaciones con lo que ya tenemos para poder generar una sociedad un poco mejor.